En febrero pasado más de una decena de mujeres rompieron el silencio al acusar al escritor de abusos sexuales y comportamientos inapropiados en diversas ocasiones.
En un principio, Roemer negó "rotundamente" a través de Twitter la primera acusación, hecha por la bailarina Itzel Schnaas, pero, a medida que aumentó el número de denuncias, cerró sus cuentas en redes sociales.
La noticia llega después de que sucedieran diversas marchas y protestas feministas en la capital mexicana para exigir justicia para las mujeres de quienes presuntamente había abusado.
Incluso el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la casa del también filántropo fue blindada ante la posibilidad de que grupos feministas la vandalizaran.
Según las víctimas, el diplomático tenía un "modus operandi": con excusas laborales citaba a sus presuntas víctimas en su casa y después de un breve rato hablando de trabajo comenzaban los tocamientos e insinuaciones para, finalmente, en la mayoría de los casos, ofrecerles dinero.
Roemer, quien fue cónsul de México en San Francisco (EE.UU.), solía mencionar a las víctimas que era amigo del empresario Ricardo Salinas Pliego, dueño de TV Azteca, empresa de televisión para la que también trabajaba el filántropo.
