La celebración del primer gol de México frente a Ecuador quedó registrada más allá de las tribunas. La euforia desatada entre miles de aficionados durante el partido del Mundial 2026 generó una vibración que fue captada por una estación de monitoreo sísmico instalada en la Ciudad de México.
La plataforma SASSLA informó a través de su cuenta oficial en X que una estación Raspberry Shake, ubicada cerca del estadio, detectó una señal provocada por el festejo colectivo tras la anotación del Tricolor. El registro correspondió a una "vibración artificial", producto del salto y los gritos simultáneos de los asistentes, y no a un movimiento de origen geológico.
¿Cómo se originó la vibración registrada por los sismógrafos?
Todo comenzó al minuto 22 del primer tiempo, cuando Roberto "Piojo" Alvarado encontró un espacio entre la defensa ecuatoriana y filtró un pase para Julián Quiñones. El delantero aprovechó la oportunidad, condujo el balón con velocidad y definió con un potente disparo que dejó sin opciones al guardameta Hernán Galíndez, colocando el 1-0 para la Selección Mexicana.
La anotación provocó una reacción inmediata dentro del estadio. Miles de aficionados brincaron y celebraron al mismo tiempo, generando una energía suficiente para que los equipos de monitoreo instalados en las inmediaciones detectaran el movimiento del terreno.
¿Por qué no fue un sismo?
De acuerdo con la explicación difundida por SASSLA, la señal registrada no corresponde a un temblor provocado por la actividad de alguna falla geológica. Se trató de una alteración local generada por la concentración de personas celebrando de manera simultánea.
La estación Raspberry Shake captó esa variación en el suelo y la reflejó en su espectrograma, un fenómeno que puede presentarse durante eventos masivos como partidos de futbol o conciertos, cuando miles de personas realizan movimientos al mismo tiempo.
Además de darle la ventaja parcial al equipo dirigido por Javier Aguirre, el gol de Julián Quiñones dejó una curiosa postal fuera del terreno de juego. La intensidad del festejo fue tal que terminó siendo registrada por instrumentos diseñados para monitorear el movimiento del subsuelo, convirtiendo la celebración de la afición mexicana en un hecho que también llamó la atención desde el punto de vista científico.

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