Un final perfecto. Guillermo Ochoa disputó el que muy probablemente fue el último partido de su carrera profesional y cerró con broche de oro la trayectoria del que, para muchos, es el mejor portero en la historia de la Selección Mexicana.
Como si el guion hubiera sido escrito por el mejor cineasta, Paco Memo bajó el telón en el estadio que lo vio debutar y en la competencia donde se convirtió en un ícono mundial. Ahí, donde comenzó a construir su leyenda, también escribió el último capítulo de una carrera irrepetible.
El legado de Ochoa
Tras el Mundial de 2026, Ochoa colgará los guantes, pero dejará una huella imborrable en el futbol mexicano. Sus números respaldan su legado: no solo es el único jugador mexicano que asistió a seis Copas del Mundo (Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Catar 2022 y México-Estados Unidos-Canadá 2026), también es el arquero con más partidos disputados con el Tri, al acumular 154 encuentros oficiales y más de 13 mil 500 minutos defendiendo la portería nacional.
Además, con sus 12 minutos ante Chequia, se ubicó entre los futbolistas mexicanos con más apariciones mundialistas con 12 juegos disputados, sólo por detrás de Rafael Márquez (19) y Andrés Guardado (13), compartiendo también un lugar destacado junto a Héctor Moreno y Javier ‘Chicharito’ Hernández.
Leyenda absoluta de la portería mexicana
Ochoa Magaña también presume ser el futbolista mexicano con más títulos de Copa Oro en su palmarés. Levantó el máximo trofeo de la Concacaf en seis ocasiones y, prácticamente cada vez que defendió el arco mexicano en el torneo, terminó celebrando el campeonato.
Porque si bien la Selección Mexicana ha contado con porteros legendarios como Jorge Campos y Oswaldo Sánchez, los números, la longevidad y sus actuaciones en los escenarios más importantes colocan a Guillermo Ochoa en una categoría especial. Una leyenda reconocida no solo por la afición tricolor, sino por aficionados de todo el mundo.

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