Un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) logró un avance que podría marcar un antes y un después en la investigación del Alzheimer. Por primera vez, científicos consiguieron visualizar microtrombos cerebrales en modelos vivos, un hallazgo que abre la posibilidad de detectar antes la enfermedad y seleccionar a los pacientes que podrían beneficiarse de terapias anticoagulantes ya existentes.
El estudio fue desarrollado en colaboración con el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y el Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz (IIS-FJD), y sus resultados fueron publicados en la revista científica Alzheimer’s & Dementia.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
De acuerdo con los investigadores, cerca de la mitad de las personas que padecen Alzheimer presentan microtrombos en el cerebro, pequeños coágulos que dificultan la circulación sanguínea y favorecen el deterioro neurológico.
Aunque ya existen tratamientos anticoagulantes capaces de ralentizar la progresión de este proceso en algunos pacientes, hasta ahora no era posible identificar de manera temprana quiénes podían beneficiarse de ellos, ya que estos microtrombos únicamente podían confirmarse mediante estudios realizados después del fallecimiento del paciente.
Con esta nueva técnica, los especialistas lograron observar esos cambios sin necesidad de procedimientos invasivos, lo que representa un avance importante para el diagnóstico de una enfermedad que actualmente afecta a unos 55 millones de personas en todo el mundo.
La tecnología que permitió localizar los microtrombos
El equipo utilizó la Tomografía por Emisión de Positrones (PET), una herramienta ampliamente utilizada en medicina para obtener imágenes del funcionamiento de distintos órganos del cuerpo.
En esta investigación, los científicos emplearon sondas radiactivas dirigidas específicamente hacia la fibrina, una proteína fundamental en el proceso de coagulación, así como hacia las plaquetas, componentes esenciales en la formación de los microtrombos.
El principio es sencillo: entre mayor sea la cantidad de microtrombos presentes en el cerebro, más intensa será la señal detectada por el escáner PET, permitiendo localizar las zonas afectadas con mayor precisión.
Combinan una tecnología reconocida con el Premio Nobel
Uno de los aspectos más innovadores del estudio fue la combinación de la tecnología PET con la denominada química "Click", metodología que fue reconocida con el Premio Nobel de Química en 2022. La investigadora Marta Casquero Veiga, del IIS-FJD, explicó que esta estrategia mejora significativamente la calidad de las imágenes obtenidas y, al mismo tiempo, disminuye la exposición del paciente a la radiación.
“Esta aproximación permite mejorar la calidad de la imagen y reducir la dosis de radiación a la que se expone el paciente mediante una técnica de imagen en dos pasos: primero, localizando la diana biológica y, posteriormente, administrando el trazador radiactivo”.
Gracias a esta metodología, los investigadores pudieron identificar con mayor exactitud la presencia de microtrombos en el cerebro de los modelos utilizados durante la investigación.
El estudio también abre nuevas posibilidades de tratamiento
Además de detectar estos pequeños coágulos, el trabajo permitió identificar por primera vez depósitos de plaquetas asociados con un estado procoagulante en muestras cerebrales de personas que padecieron Alzheimer.
Para la investigadora Marta Cortés Canteli, científica titular del Centro de Neurociencia Cajal (CNC-CSIC) y directora del estudio, este descubrimiento representa un paso importante hacia nuevas estrategias médicas.
“Este hallazgo no solo arroja luz sobre la composición de los microtrombos y la naturaleza del estado procoagulante en la enfermedad de Alzheimer, sino que abre la puerta a nuevas dianas diagnósticas y terapéuticas”.
Una esperanza para el diagnóstico temprano
Aunque la investigación todavía se encuentra en una fase experimental y fue realizada en modelos animales, los científicos consideran que los resultados refuerzan el potencial de las técnicas de diagnóstico no invasivas para identificar de manera más precisa a los pacientes con Alzheimer y diseñar tratamientos personalizados según sus características biológicas.
Si futuras investigaciones confirman estos resultados en humanos, este avance podría convertirse en una herramienta clave para diagnosticar la enfermedad en etapas más tempranas, seleccionar con mayor precisión a quienes podrían beneficiarse de terapias anticoagulantes y continuar el desarrollo de nuevas estrategias para combatir uno de los padecimientos neurodegenerativos más frecuentes en el mundo.

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