Un año después de oficializar su divorcio, la actriz comenzó a experimentar episodios de ansiedad y depresión que la llevaron a recibir atención psiquiátrica. En marzo de ese año, servicios médicos de urgencias de California recibieron una llamada del psiquiatra de Locklear, quien los alertó de una posible sobredosis de medicamentos de su paciente.
En junio de 2008, la actriz ingresó por su propia cuenta a rehabilitación; sin embargo, desde su salida y hasta el pasado 29 de junio que fue vista caminando por la cornisa de un edificio en Malibú, Locklear tiene un largo historial de problemas con la ley, arrestos y el abuso de medicamentos, que han opacado el brillo que alguna vez tuvo.
