París aguarda la coronación de una nueva joya del ciclismo mundial. En una jornada marcada por la mística y la estrategia perfecta, el mexicano Isaac del Toro amarró de forma matemática el tercer lugar de la clasificación general del Tour de France y la camiseta del mejor joven en la antesala del paseo triunfal por los Campos Elíseos.
Lo ocurrido en la penúltima fracción pasará a los libros de oro del deporte latinoamericano. Lejos de la lógica habitual donde el jefe de filas busca el protagonismo absoluto, el virtuoso esloveno Tadej Pogačar—ya con su quinto título de la Grande Boucle en la bolsa—asumió el rol de escudo protector para blindar a su compañero mexicano frente a los embates del francés Paul Seixas.
DEL TORO BLINDA EL BRONCE
La escuadra UAE Team Emirates ejecutó una lección magistral de ciclismo de ruta. A 60 kilómetros del desenlace, en las rampas del durísimo Col du Télégraphe, Pogačar cambió el ritmo de la carrera y marcó un paso implacable que continuó en la mítica cima del Col du Galibier, a más de 2.600 metros sobre el nivel del mar.
La exigencia del esloveno neutralizó cualquier intento de rebelión en el pelotón y escoltó al "Torito de Ensenada" de principio a fin, dejando una postal para el recuerdo cuando ambos cruzaron la línea final tomados de la mano en los puestos cuarto y quinto de la jornada, justo por detrás del vencedor ecuatoriano Richard Carapaz, Remco Evenepoel y Sepp Kuss.
RUMBO A LOS CAMPOS ELÍSEOS
Con la etapa final convertida en un recorrido protocolario, México celebrará este domingo un hito inédito en la máxima prueba del ciclismo global. El debut de Isaac del Toro en la ronda francesa no solo cumplió las expectativas, sino que confirmó la irrupción de un talento capaz de codearse y dominar las montañas más imponentes del planeta junto a las máximas leyendas del deporte

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