España y Francia enfrentan una de las emergencias forestales más graves de los últimos años, con incendios que han consumido decenas de miles de hectáreas, destruido viviendas y obligado a más de 257 mil personas a abandonar sus hogares. Los principales focos se concentran en zonas cercanas a Madrid y Ávila, en territorio español, así como en los departamentos franceses de Gironda y Las Landas, donde el avance del fuego mantiene bajo amenaza a poblaciones próximas a Burdeos.

Las cifras de evacuados han cambiado constantemente conforme las autoridades amplían o reducen las zonas de seguridad. Los reportes más recientes señalan que cerca de 60 mil personas fueron desalojadas en España, mientras que Francia contabiliza alrededor de 198 mil evacuaciones en varias regiones, principalmente en Gironda. A la emergencia se suma la muerte de un hombre de 78 años en Manises, Valencia, quien tenía movilidad reducida y quedó atrapado en una zona afectada por otro incendio que posteriormente fue controlado.

España y Francia no pueden controlar los incendios que azotan varias de sus comunidades / AP

¿Qué está pasando con los incendios en España?

En el centro de España, dos incendios que avanzaban por separado en la zona occidental de la Comunidad de Madrid terminaron uniéndose y formando un frente de grandes dimensiones. Las llamas se extendieron hacia la provincia de Ávila y llegaron a amenazar con acercarse a otro incendio activo en Castilla y León, lo que obligó a las autoridades a realizar evacuaciones masivas y a desplegar unidades militares, bomberos terrestres y aeronaves especializadas.

Los fuegos próximos a Madrid y Ávila han quemado alrededor de 25 mil hectáreas, afectando municipios residenciales rodeados de colinas, bosques y matorrales secos que favorecen la rápida propagación de las llamas. Aunque el fuego se encuentra todavía alejado del centro de Madrid, el humo ha cubierto distintas zonas de la capital, ha reducido la visibilidad y ha provocado afectaciones en la calidad del aire.

Además de los habitantes desalojados de sus viviendas, alrededor de mil 200 adultos mayores y personas con discapacidad tuvieron que ser trasladados desde hospitales, centros sanitarios y residencias. Las autoridades españolas también habilitaron espacios de emergencia para atender a miles de evacuados y personas expuestas al humo, mientras los servicios de protección civil mantienen vigilancia especial en las poblaciones que podrían quedar rodeadas por el fuego.

Los gobiernos están enviando todos sus equipos para frenar el fuego / AP

Pedro Sánchez pide priorizar la protección de vidas

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó una de las zonas afectadas y afirmó que la prioridad de las autoridades es proteger a la población. Aunque las temperaturas registraron un ligero descenso, el comportamiento del viento continúa siendo uno de los principales factores de riesgo, debido a que puede cambiar la dirección de las llamas en cuestión de minutos.

Sánchez afirmó que la "prioridad" es "salvaguardar vidas". El mandatario también reconoció que el escenario todavía no permite bajar la guardia. La situación "sigue siendo compleja" porque "las temperaturas han bajado pero no sabemos exactamente cuál va a ser la evolución de los vientos", agregó.

Las condiciones meteorológicas han mejorado parcialmente en algunos puntos, lo que permitió que el fuego avanzara con menor intensidad durante algunas horas. Sin embargo, los equipos de emergencia temen que nuevas ráfagas reaviven los focos o transporten brasas hacia zonas residenciales que hasta ahora no habían sido afectadas.

Las temperaturas extremas, sequía prolongada y fuertes vientos, hicieron que el fuego se expandiera / AP

Francia enfrenta una emergencia cerca de Burdeos

En Francia, los incendios más graves se concentran en Gironda y Las Landas, en el suroeste del país. Las autoridades han ordenado desalojos preventivos en comunidades situadas entre el fuego y la ciudad de Burdeos, debido a que el principal incendio se encontraba a aproximadamente 30 kilómetros de la zona urbana y podía cambiar de dirección conforme evolucionaran los vientos.

Tan solo en Gironda fueron evacuadas más de 167 mil personas, mientras otras decenas de miles tuvieron que abandonar sus hogares en Las Landas y diferentes regiones francesas. Burdeos comenzó a recibir a miles de desplazados en un centro de exposiciones, cuyas instalaciones podían adaptarse para albergar hasta 10 mil personas en caso de que fuera necesario ampliar las evacuaciones.

Las llamas en Gironda han consumido aproximadamente 32 mil 700 hectáreas, una superficie cercana a tres veces el tamaño de París, y han destruido por lo menos 140 viviendas y edificios. Más de 50 bomberos resultaron heridos durante las labores de combate, aunque las autoridades señalaron que ninguno presentaba lesiones que pusieran en peligro su vida.

La prefecta de Gironda, Sophie Brocas, reconoció que las condiciones experimentaron una ligera mejoría por el descenso de las temperaturas y el aumento de la humedad, pero advirtió que la emergencia continúa.

"La amenaza sigue siendo muy grave" dijo la prefecta Sophie Brocas, quien pidió "no bajar la guardia" aunque reconoció que el fuego "ha perdido algo de su virulencia".

Algunas personas evacuadas comenzaron a regresar de manera controlada a determinadas comunidades, donde encontraron viviendas, negocios y corrales reducidos a cenizas. Matthieu Plessis, residente de una zona cercana a Lège-Cap-Ferret, relató que el humo fue tan intenso que convirtió la tarde en noche y que el cambio del viento obligó a los bomberos a retirarse para evitar quedar atrapados.

Las personas evacuadas fueron llevadas a albergues para su seguridad / AP

Francia moviliza militares y un avión A400M

El Gobierno francés ordenó el despliegue de mil 500 militares para apoyar a los equipos de emergencia, proteger las viviendas abandonadas y colaborar en los operativos de evacuación. También distribuyó alrededor de 1.5 millones de mascarillas para reducir la exposición de la población a las partículas contaminantes generadas por el humo.

Uno de los recursos más llamativos utilizados durante la emergencia fue un avión militar de transporte A400M, adaptado para realizar descargas de productos retardantes sobre las zonas boscosas. La aeronave efectuó una de sus primeras operaciones cerca de Lacanau, mientras equipos terrestres construían cortafuegos y trataban de contener los flancos más peligrosos del incendio.

La magnitud de la emergencia también llevó a modificar la última etapa del Tour de Francia, con el objetivo de liberar personal de seguridad y trasladarlo a las regiones afectadas. Francia recibió además apoyo de diferentes países de la Unión Europea, que enviaron aviones, helicópteros y personal especializado para reforzar las labores de extinción.

¿Qué provocó los incendios en España y Francia?

Los incendios se propagaron con enorme rapidez debido a una combinación de temperaturas extremas, sequía prolongada, vegetación reseca y fuertes vientos. Estas condiciones convierten los bosques y matorrales en combustible altamente inflamable, permitiendo que una pequeña chispa se transforme en un incendio de grandes dimensiones en cuestión de horas.

Los especialistas también advierten que el cambio climático está provocando olas de calor más frecuentes, intensas y prolongadas en Europa. La falta de humedad en el suelo y el abandono de determinadas áreas agrícolas facilitan que el fuego avance sin encontrar barreras naturales suficientes.

Hasta antes de esta nueva escalada, España ya había registrado cerca de 119 mil hectáreas quemadas durante 2026, mientras Francia contabilizaba más de 42 mil. Las cifras aumentaron de manera considerable con los incendios actuales, hasta superar las 168 mil hectáreas en territorio español y aproximarse a las 98 mil en Francia, de acuerdo con actualizaciones de autoridades y sistemas europeos de seguimiento.