La bandera de Irán ondeó en Estados Unidos y ni siquiera Donald Trump pudo evitarlo. A pesar de las amenazas y ofensas que el mandatario soltó de manera constante en sus declaraciones en lo que va del año, la Selección Iraní comenzó este lunes su participación en la Copa del Mundo 2026, contra Nueva Zelanda en el Estadio de Los Ángeles.
La travesía de Team Melli no ha sido sencilla. A varios integrantes del cuerpo técnico se les negó su visa de entrada a territorio estadounidense y al equipo completo solo se permitió acceso al país de las barras y las estrellas para sus partidos del mundial, por lo que su sede de entrenamiento quedó en Tijuana.
En la frontera, y como es habitual en México, la gente se rindió ante al combinado iraní, al cual recibió con calidez y con los brazos abiertos. Además, no tardó en tomar partido ni dudó en alentar al equipo dirigido Amir Ghalenoei durante la justa mundialista, en la cual los iraníes se presentaron con un empate 2-2, entre desafíos políticos y dolorosos homenajes.
Recuerdan el bombardeo en Minab en el estadio
A pesar de que desde su origen política y futbol están estrechamente vinculados, en el último año, la FIFA y, principalmente, su presidente Gianni Infantino se han esforzado en pedir que no se mezcle la primera con el segundo. Una narrativa incongruente, luego de que fue el mismo italiano quien le entregó un premio de la paz a Trump durante el sorteo del Mundial en diciembre pasado.
Y si hay una afición que no se mantendrá indiferente a esta indiferencia, es la de Irán, pues fue el mismo gobierno de Trump, junto con el de Israel, el que inició una ofensiva aérea contra su país en febrero de este año. Dichos bombardeos tuvieron como consecuencia la muerte del entonces líder supremo Alí Jameneí, pero también de miles de civiles.
El ataque contra la escuela primaria Shajare Tayebé fue el de mayor impacto en esa mortífera jornada del 26 de febrero. De acuerdo con datos de UNICEF, en dicho ataque en la ciudad de Minab murieron 168 personas, en su gran mayoría niñas de entre siete y doce años; además, resultaron heridas 95 civiles, según la información de las autoridades iraníes.
Por ello, durante el partido de este lunes entre Nueva Zelanda e Irán, un grupo de aficionados no dudó en mostrar carteles con la leyenda “Minab 168”, para recordar a las víctimas de aquel atentado, calificado como crimen de guerra. La investigación por parte de organismos internacionales continúa y hasta el momento ningún político ni militar estadounidense o israelí ha sido enjuiciado.
FIFA confisca banderas prerrevolucionarias
El recuerdo de las víctimas del ataque en Minab no fue el único homenaje presente en el Estadio Los Ángeles. La agencia estatal iraní IRNA difundió las imágenes de un aficionado de Team Melli que en las afueras del inmueble portó una playera con la imagen del ayatolá Alí Jamenei, fallecido en la ya mencionada ofensiva estadounidense y a quien sucedió el clérigo Mochtabá Jameneí.
La imagen del anterior líder supremo de Irán, quien mantenía por una postura antioccidental y antiestadounidense, contrastó contra otros cientos de aficionados iraníes que portaron las banderas prerrevolucionarias con la imagen del león y el sol en el centro de las franjas verde, blanca y roja. Dicho símbolo lo han adoptado los opositores al régimen y su política de represión de protestas civiles y restricción a los derechos de las mujeres.
Tanto afuera del estadio como en las tribunas se vieron múltiples banderas islámicas prerrevolucionarias, la cual está fuertemente arraigada a la historia persa de Irán, aunque también se le vincula con la época del sha. Por ello, desde 1979 tras la Revolución Islámica, el león y el sol se reemplazaron con el emblema rojo de cuatro lunas crecientes y una espada, conocido como tulipán y con la frase repetida ‘Alá es grande’ (Allahu Akbar).
En este contexto, para muchos disidentes del actual régimen, tanto en territorio iraní como en la diáspora repartida alrededor del mundo, la bandera prerrevolucionaria se ha convertido en símbolo de resistencia. Y durante la Jornada 1 de la Copa del Mundo no fue la excepción, y así como hubo banderas actuales, también fue visto el símbolo del león y el sol. También hubo aficionados que portaron banderas con el actual escudo tachado y algunos cuantos lo rompieron frente a las cámaras.
Pero mientras la FIFA no intervino como mediador a favor de la Selección de Irán ante la postura de exclusión de Trump y el gobierno de Estados Unidos, sí lo hizo para confiscar banderas islámicas prerrevolucionarias. En videos que circulan en redes sociales se observa a personal de seguridad del Estadio Los Ángeles quitarle sus banderas a los aficionados, según reportes internacionales como consecuencia de una exigencia que hizo la Federación Iraní de Fútbol.
Represión iraní no es poco habitual en los mundiales
Con estos incidentes, el Mundial de Norteamérica 2026 recuerda a lo ocurrido hace cuatro años en Qatar. En aquella ocasión la selección no tuvo mayores complicaciones con sus traslados, pero fue en las tribunas y en los alrededores del estadio que la afición se manifestó en contra del régimen por la muerte de Mahsa Amini en septiembre de 2022.
Mahsa fue una mujer iraní kurda que el 14 de septiembre de 2022, con 22 años de edad, fue arrestada por la Patrullas de Guía por no usar correctamente su hiyab. Dos días más tarde murió como consecuencia de una muerte cerebral que sufrió por los golpes que recibió durante y tras su detención, lo que desató una oleada de protestas en las calles de Irán.
Las manifestaciones se prolongaron hasta finales de año y durante el mundial de la FIFA en las tribunas se observaron varios aficionados con pancartas en contra del régimen del ayatolá Alí Jamenei, o bien con fotografías y jersey en honor de Amini. Al igual que este año en Los Ángeles, en varios partidos la FIFA y la seguridad del estadio confiscaron a la afición iraní los símbolo de resistencia y protesta que mostraron.

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