Hay logros que trascienden el resultado y terminan por cambiar la historia de un deporte en un país. Lo que consiguió Isaac del Toro en el Tour de Francia pertenece a esa categoría.
Con apenas 22 años, el ciclista mexicano terminó en el tercer lugar de la clasificación general de la carrera más importante y prestigiosa del ciclismo mundial, una proeza que lo coloca desde ahora en la conversación de los mayores logros del deporte nacional.
Codeándose con leyendas mexicanas
Su nombre ya puede mencionarse junto al de Fernando Valenzuela, quien revolucionó el béisbol con la "Fernandomanía"; Sergio 'Checo' Pérez, que llevó a millones de mexicanos a despertar cada domingo para seguir la Fórmula 1; Lorena Ochoa, quien convirtió al golf en tema de conversación en todo el país; y figuras olímpicas como Soraya Jiménez, Joaquín Capilla y María del Rosario Espinoza, que hicieron vibrar a México con sus medallas.
Porque el impacto de Isaac va mucho más allá del podio. Durante tres semanas, miles de mexicanos modificaron sus rutinas para levantarse temprano y seguir cada etapa del Tour de Francia. De pronto, un país acostumbrado al futbol comenzó a hablar de puertos de montaña, escapadas, maillots, gregarios y estrategias de equipo.
Destinado a marcar época
Eso es lo que hacen los deportistas que marcan una época: despiertan el interés por disciplinas que antes parecían lejanas y provocan que toda una generación quiera imitarlos.
El tercer lugar en el Tour de Francia ya es un resultado histórico por sí solo, pero el verdadero legado de Del Toro apenas comienza. Así como Valenzuela inspiró a lanzar una pelota, Checo a soñar con la Fórmula 1 y Lorena Ochoa a tomar un palo de golf, Isaac ya inspiró a miles de niños a subirse a una bicicleta.

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