En esta ocasión el viento fue un factor importante a tener en cuenta en el duelo contra Espanyol: "Las circunstancias del viento impedían hacer alguna cosa con la pelota pero nos adaptamos pronto. El sábado estaba igual o peor, llovía horrible, y entrenamos fatal".

"Podía dejarlo pasar o meterles una buena. Me aguanté, me fui a casa a ver al Valladolid, me tomé un gintonic a gustito y se me olvidó regañarles. Salió bien el tema. Fue casualidad, tampoco se planean esas cosas", comentó.