El encendido del fuego olímpico de los Juegos de Río 2016 marcará una nueva era en la historia de la justa y de Brasil mismo.
La máxima fiesta deportiva, que por primera vez se celebra en Sudamérica, trae a Río de Janeiro un mensaje de paz, solidaridad y armonía que tanta falta le hace al país latinoamericano.
El reto de la llamada ‘Cidade Maravilhosa’ es demostrar su calidez, belleza y grandeza que han sido opacadas por los problemas políticos, económicos, sociales y de salud durante la organización del certamen cuatrienal.
Si bien, el tan temido virus del Zika, la pobreza, corrupción y la delincuencia desanimaron a los anfitriones brasileños, los Juegos también llevan una luz de esperanza en cada rincón de la ciudad carioca al que llegarán.
