Josh Kushner, fundador de Thrive Capital, rompió el silencio sobre el polémico proyecto de inversión privada impulsado por Gianni Infantino para la FIFA y reconoció que su firma cometió un error al no dimensionar la compleja dinámica política del futbol mundial.

El empresario aseguró que, de haber conocido el alcance de la oposición que generaría la propuesta, Thrive no habría participado en una iniciativa que pretendía abrir las operaciones comerciales de grandes torneos de la FIFA a capital privado.

Gianni Infantino l AP

Kushner reconoce que no midieron la oposición

El proyecto, denominado FIFA Forward Enterprise (FFE), contemplaba crear una nueva compañía con una valoración de alrededor de 20 mil millones de dólares y recaudar hasta 4 mil 200 millones mediante inversionistas privados.

Kushner defendió las intenciones de la iniciativa y sostuvo que buscaba distribuir mayores recursos entre las 211 federaciones miembro de la FIFA, especialmente hacia los países menos desarrollados, para impulsar el talento y el futbol de base.

Sin embargo, la propuesta generó una fuerte oposición, particularmente de la UEFA, que incluso amenazó con boicotear las competiciones de la FIFA si el proyecto seguía adelante. La CONCACAF y la Confederación Asiática de Futbol también rechazaron la iniciativa.

Gianni Infantino, presidente de la FIFA | AP

El plan terminó en una crisis para Infantino

“Si bien respaldamos las motivaciones de FFE, no supimos valorar la dinámica política del fútbol mundial ni hasta dónde serían capaces de llegar algunos actores”, reconoció Kushner, quien agregó que “de haber sabido en qué derivaría todo esto, no nos habríamos involucrado”.

El proyecto terminó siendo retirado después de la presión de las principales confederaciones, mientras la UEFA mantiene su ofensiva contra Infantino y prepara acciones legales relacionadas con la iniciativa y su gestión.

Josh Kushner con Elon Musk | Especial

Kushner, cuya firma habría sido el inversionista ancla de la operación, insistió en que el objetivo era democratizar los recursos económicos del futbol mundial y negó que el proyecto representara una obligación para las federaciones al momento de votar.

El fallido acuerdo deja así una profunda disputa política dentro de la FIFA, mientras Kushner reconoce que su empresa subestimó el poder de las diferentes confederaciones y la resistencia que podía provocar cualquier intento de modificar el control comercial del futbol mundial.