Collins Injera, jugador de la selección de Kenia de Rugby 7, consiguió su anotación 200 y en la celebración arruinó una cámara de poco más de 93 mil dólares.

Tras anotar, el africano sacó un marcador permanente para firmar el ovoide y de paso plasmar su rúbrica en la cámara, emulando lo que se hace en el tenis; sin embargo el lente no tenía una protección especial.

Las cámaras en el deporte blanco tienen una protección adecuada para que los deportistas puedan firmar y no se dañe el artefacto.