La Copa del Mundo dejó a varios futbolistas como protagonistas, pero pocos lograron cautivar tanto como Julián Quiñones. El delantero naturalizado mexicano fue una de las figuras del combinado nacional al marcar cuatro goles y repartir una asistencia, consolidándose como el referente ofensivo del equipo durante el torneo.
Quiñones fue determinante desde el inicio de la competencia. Abrió el marcador en el triunfo sobre Sudáfrica, volvió a aparecer frente a Chequia, marcó contra Ecuador y también se hizo presente ante Inglaterra. Sin embargo, detrás de ese éxito existe una historia de sacrificio que comenzó muy lejos de los estadios y de los reflectores.
De una infancia marcada por la pobreza a perseguir un sueño
Julián Andrés Quiñones Quiñones nació en Magüí Payán, Colombia, una comunidad golpeada por la pobreza, la violencia y la presencia del crimen organizado. Su infancia estuvo marcada por la ausencia de su padre, por lo que fue su madre quien asumió el papel de padre y madre para sacar adelante a la familia, como el propio futbolista ha reconocido en distintas ocasiones.
Rodeado de viviendas construidas con madera y lámina, Quiñones encontró en el futbol una oportunidad para cambiar su destino. En una región donde, según habitantes de la zona, las opciones eran muy limitadas, el deporte representó el camino para escapar de una realidad complicada.
A los 16 años recibió su primera oportunidad al realizar una prueba con el equipo amateur Futbol Paz, en Cali. Aquella experiencia quedó grabada para siempre en su memoria por las condiciones en las que llegó.
"Yo no llevaba zapatos, llevaba unos zapatos que se me miraban los dedos, pero iba con la ilusión de mostrarme sin importar las condiciones en las que iba", recordó Quiñones en una entrevista.
Quienes lo dirigieron durante esa etapa coinciden en que, además de sus condiciones futbolísticas, destacaba por su disciplina y mentalidad competitiva. Era el primero en llegar a los entrenamientos y el último en abandonar la cancha.
El salto a México cambió su vida
Con apenas 17 años, visores de Tigres observaron un entrenamiento de Futbol Paz y quedaron convencidos de su talento. Poco tiempo después llegó a México para iniciar una nueva etapa en su carrera.
Antes de consolidarse en la Liga MX, fue cedido a Venados FC y Lobos BUAP, clubes donde comenzó a mostrar su capacidad goleadora. Con Lobos registró 17 anotaciones en 28 partidos, rendimiento que le permitió regresar a Tigres.
Con los felinos permaneció de 2016 a 2021, conquistando los títulos del Apertura 2016 y Clausura 2019. Más adelante encontró su mejor versión con Atlas, donde fue pieza clave para romper una sequía de 70 años sin títulos. Junto a Julio Furch formó una de las duplas ofensivas más temidas del futbol mexicano y fue bicampeón en el Apertura 2021 y Clausura 2022.
Su nivel llamó la atención del América, donde rápidamente se convirtió en un referente del ataque. Con las Águilas fue protagonista del título número 14 y del bicampeonato obtenido bajo el mando de André Jardine, antes de emprender una nueva aventura en el futbol de Arabia Saudita.
Arabia y el Mundial consolidaron su mejor momento
La llegada de Quiñones al balompié saudí no frenó su crecimiento, debido a que, tras conquistar seis títulos en el futbol mexicano, mantuvo su capacidad goleadora al firmar 25 anotaciones en su primera temporada y 37 más en la siguiente, superando las cifras de figuras como Cristiano Ronaldo y Karim Benzema.
Ese gran momento quedó reflejado en la Copa del Mundo, donde fue el máximo referente ofensivo de la Selección Mexicana y uno de los jugadores más destacados del torneo.
El motivo por el que eligió representar a México
Aunque en diversas ocasiones se aseguró que Julián Quiñones optó por México al no tener oportunidades con Colombia, el propio delantero explicó que su decisión estuvo motivada por el agradecimiento hacia el país que impulsó su carrera.
Incluso, en 2023 recibió un llamado de la Selección Colombiana, pero decidió rechazarlo porque su deseo era vestir la camiseta del Tricolor. Meses más tarde cumplió ese objetivo y, en el mundial, terminó convirtiéndose en una de las grandes figuras de México y siendo ovacionado en el Estadio Ciudad de México.

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