“Ese día yo estuve ahí con él en la pelea y perdió. Regresamos a Culiacán y como la gente estaba acostumbrada a que él siempre ganaba, le tenían lista una fiesta. Llegamos a su casa, estaba todo listo para la fiesta y vacía, no había un alma.

“Se metió a su casa, nos subimos a un Mercedes convertible que tenía y nos fuimos a una colonia de escasos recursos. Se llevó fajos de dinero, (la colonia) estaba lleno de chavitos que le decían ‘padrino’. Había perdido, la gente no lo esperó, estaba vacía su casa para hacer la fiesta, nadie fue”.