Julio César, con su máquina que lo acompaña en cada uno de sus cortes

“Aparte de que es algo que a mí me apasiona, mi trabajo, no cualquiera tiene la oportunidad de convivir tan cerca con los jugadores, yo estoy ahí con ellos, me dan la confianza de estar hasta en sus casas, en el hotel de la concentración, en donde entrenan”.

“Todos los jugadores son accesibles, son buena onda, son demasiado humanos, muy humildes”, compartió.

Por último, el ‘barbero de los cracks’ agregó que el camino no ha sido sencillo, pues “yo soy la única persona que en realidad sabe lo que me ha costado llegar hasta donde estoy, empecé cortando el cabello en las calles y ahora tengo la oportunidad de cortarle a gente del medio artístico, futbolístico, estar en las grandes ligas”.