Cuando la Selección Mexicana se mida a República Checa en la fase de grupos del Mundial 2026, tendrá enfrente a un equipo que llega con una de las bases más sólidas del torneo.
De los 26 futbolistas convocados por el técnico Miroslav Koubek, 10 pertenecen al Slavia Praga, actual campeón de la liga checa y principal proveedor de talento para su selección.
¿Cuáles son sus principales armas?
La presencia de tantos jugadores de un mismo club representa una ventaja importante para los europeos. El conocimiento mutuo, los automatismos y la identidad de juego desarrollados durante toda la temporada podrían convertirse en una de sus principales armas frente a rivales como México, Corea del Sur y Sudáfrica.
Entre los futbolistas del Slavia Praga que integran la convocatoria destacan el portero Jindrich Stanek, los defensores David Doudera, Tomas Holes, Stepan Chaloupek, David Jurasek y David Zima, además de los mediocampistas Lukas Provod y Michal Sadilek. En el ataque aparecen Tomáš Chorý y Mojmír Chytil, quienes forman parte de una generación que ha dominado recientemente el futbol checo.
La base del Slavia se complementa con figuras de experiencia internacional como Patrik Schick, delantero del Bayer Leverkusen; Tomas Soucek, referente del West Ham United; y Ladislav Krejci, capitán del conjunto nacional.
¿México tiene de qué preocuparse?
La mezcla entre jugadores consolidados en las principales ligas europeas y el núcleo proveniente del campeón local ha generado expectativas en torno al regreso checo a una Copa del Mundo después de 20 años de ausencia.
Para México, el duelo ante República Checa representará una prueba diferente. Más allá de los nombres individuales, enfrentará a un equipo que llega con una estructura ya establecida y con una química poco habitual en selecciones nacionales.
El Tricolor buscará romper esa sincronía cuando ambos conjuntos se vean las caras en uno de los partidos más atractivos del Grupo A.

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