Henrique Simeone Koifman nació y se formó futbolísticamente en Brasil, pero sus raíces mexicanas lo llevaron a elegir al Tricolor como su selección, una decisión que hoy lo tiene disputando el Premundial Sub-20 de Concacaf. El mediocampista de Tigres busca ser parte de la generación que regrese a nuestro país a unos Juegos Olímpicos en Los Ángeles 2028
Su historia con México comenzó cuando Andrés Lillini lo descubrió en las fuerzas básicas del Botafogo, donde Simeone desarrollaba su carrera como una de las jóvenes promesas del club brasileño. El Director de Selecciones Menores de la FMF fue clave para convencerlo de representar al país, aprovechando además que su padre es mexicano y que por ello cuenta con la posibilidad de defender la camiseta verde.
Permaneció en la estructura de Botafogo
Antes de llegar al futbol mexicano, Henrique permaneció en la estructura del Botafogo hasta septiembre de 2025, club con el que completó buena parte de su formación. Su talento llamó la atención de Lillini y posteriormente de Tigres, que apostó por el joven brasileño-mexicano para incorporarlo a sus filas tras verlo jugar con el Tricolor.
El cambio de país significó un nuevo capítulo para Simeone, quien rápidamente comenzó a abrirse camino en el futbol mexicano y recibió la oportunidad de trabajar con el primer equipo de los felinos. El pasado 3 de abril de 2026 cumplió uno de sus primeros grandes objetivos al debutar en Liga MX ante Tijuana.
¿Cuáles son las características de Simeone?
Simeone es un mediocampista muy completo, juega como interior, posición en la que destaca por su capacidad para participar en la construcción del juego y darle dinámica a la zona central. Ahora, con experiencia en Primera División y el respaldo de un proceso que comenzó desde las categorías menores, busca consolidarse como una de las piezas importantes de la nueva generación del Tricolor.
A sus 19 años, Henrique ya puede presumir haber elegido a México, llegar a Tigres y debutar en la máxima categoría, todo en cuestión de meses. Ahora el reto es todavía mayor: ayudar al Tri Sub-20 a conseguir la clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y continuar construyendo su historia con México. Aquella joya que Lillini encontró en Brasil hoy busca convertirse en una de las caras del futuro del futbol mexicano.

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