Si los muros pudiesen hablar, el Azteca contaría historias de dioses y reyes. De mortales que se volvieron mitos. De equipos que se convirtieron en leyendas. El concreto del Coloso de Santa Úrsula cimbra después de cada partido, ya sea de alegría o tristeza; de rabia o sosiego.
El ahora llamado Estadio Ciudad de México volvió a cimbrar como en sus mejores años, o mejor dicho, como en 1986. La Selección Mexicana de Javier Aguirre le regresó esa mística a un gigante que parecía dormido, y que erupcionaba como lo hizo en la Copa del Mundo con Bora Milutinović al mando.
Las leyendas regresan al mito
En una campaña en apoyo al Tricolor, de cara a su enfrentamiento contra Inglaterra, la Selección Mexicana invitó a los artífices del Mundial de México 1986 al Coloso de Santa Úrsula. Fernando Quirarte, Luis Flores, Miguel España, Carlos de los Cobos, Félix Cruz, Armando Manzo volvieron a pasar por el túnel del Estadio Azteca.
Las leyendas de aquella Copa del Mundo -y del futbol mexicano de esa época- se reencontraron como viejos amigos que se reúnen de vez en cuando. Las arrugas predominan en los rostros de esas leyendas; las playeras de sus clubes desaparecieron por camisas abotonadas.
Sin embargo, a esos mitos aztecas, como a la mayoría del pueblo mexicano, los une la pasión por el Tricolor. Entre risas y anécdotas, los exjugadores nacionales recordaron su participación en el Mundial de 1986, comparándola con la actual presentación de la Selección.
Fernando Quirarte, baluarte de las Chivas, fue uno de los más emocionados al contar su expertise en dicho campo sagrado. El exdefensor fue el máximo goleador del equipo mexicano en la justa de 1986, con dos goles.
¿Cómo fue el último partido de la Selección del 86 en el Azteca?
La mayor gloria mexicana en el Coloso… hasta ahora. El equipo de Bora derrotó a su similar de Bulgaria en la cancha del Azteca con una actuación apoteósica, principalmente por parte de Manuel Negrete.
El canterano de los Pumas anotó un golazo de media tijera que le abrió el camino al Tricolor; Raúl Servín selló la victoria con un tanto más. Aquella actuación del Tricolor es recordada hasta el día de hoy, en una pasión atávica por el balompié.

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