Muchos hablan, decenas escribimos de la necesidad de darle oportunidad a los talentos de Fuerzas Básicas, se busca encontrar la fórmula mágica para que aquellos que brillan en divisiones inferiores, en sus equipos, o incluso en selecciones menores, se consoliden cuando les toque jugar en el Máximo Circuito. Se ha demostrado que muy pocos conocen esa fórmula.
Algunos equipos debutan jugadores por debutar, por obligación reglamentaria, muy pocos, los menos, por convicción y de estos últimos hay que borrar a algunos que aún haciéndolo claudican en su intento si los resultados no se les dan, recurren a jugadores de experiencia: “Si te vas a operar, que sea con un doctor que ya haya salvado a varios y no con un pasante, para el que serás su primera víctima” suele ser una coartada, a la que NO le falta ni lógica, ni razón, pero que sin duda tampoco es una verdad absoluta, ni en la vida ni en el futbol.
Talento, sin duda, existe y mucho. Sin embargo, son pocos los que tienen ese ojo clínico, esa sensibilidad, ese don, o como quiera llamarle, para diagnosticar en mayor medida quién sí podrá y quién NO.
En lo que a mí respecta, el mexicano que mejor y mayor talento reclutó para la Primera División del futbol mexicano y del cual una mayoría se consolidó como titular en el máximo circuito, fue don Rogelio Becerra Mancilla, quien lamentablemente falleció en el 2011.
Don Rogelio trabajó para el club de sus amores, el Club Deportivo Toluca, por casi cuarenta años. La verdad NO sabía mucho de táctica, ni de estrategia ni de metodología, y mucho menos tenía un gran verso, pero su 'olfato' era único. Las instalaciones que por varias décadas utilizó en Guadalajara para entrenara a sus 'chavos' eran bastante malas, abundaba la tierra y escaseaba el pasto. Pero su sensibilidad era única, se convirtió en el padre adoptivo de centenas de jugadores que pasaron por sus manos.
Trabajaba prácticamente con los 'desechos' que le dejaban los equipos de Guadalajara: Chivas, Atlas, U de G, el Jalisco. Decenas de esos que no quisieron, él los rescató y los llevó al Toluca. La lista es inmensa, los viejitos de mi generación recordarán a un Eduardo Ramos, Javier Cárdenas, Rigoberto Cisneros, Moisés Figueroa, Ramón de la Torre, 'Chita' Aldrete, Guadalupe Ibarra (QPD), Arturo López, 'Pery' Martínez, entre muchos otros.
Las nuevas generaciones seguro recuerdan a Salvador Carmona, Alberto Macías, Enrique Alfaro, José Manuel Abundis, 'El Avión' Calderón, Édgar Dueñas y un largo etc. De su 'escuela' debutaron en Primera División casi 80 jugadores, la mayoría se consolidó como titular, unos con menor y otros con mayor éxito, pero hicieron carrera en el Máximo Circuito.
En cuanto a los extranjeros, el más avanzado, y por mucho, es Ricardo La Volpe, un ave de las tempestades por su manera de ser, pero quitando esa parte personal, NADIE puede poner en duda su enorme visión y capacidad para detectar talento y, lo que es aún más difícil, darle la oportunidad, arriesgarse y madurarlo pese a las condiciones.
Así lo hizo en Oaxtepec, en Atlante, en Toluca y todos los que dirigió. Sus descubrimientos más recientes: Diego Lainez y Edson Álvarez, las últimas joyas de la cantera americanista. Los números suelen desnudar a muchos. Nadie niega que la era de Ricardo Peláez al frente del América fue mucho más que exitosa, en muchos sentidos, sólo quedando pendiente una tarea de apoyo en Fuerzas Básicas que ya no le dejaron continuar.
Desde su llegada en el 2011 y hasta el 2017, con seis diferentes técnicos, el América debutó a 19 canteranos. De esos seis técnicos, Antonio Mohamed le dio un título al club, pero NO debutó a ninguno, la cantera no existió en su paso por Coapa. La lista de 19, en una espléndida recopilación de nuestro querido y admirado Jorge Witker, no deja lugar a dudas, de todos ellos antes de la llegada de La Volpe, sólo el arquero Hugo Hernández se consolidó. No mezclar en esta 'era' a Diego Reyes, al que debutó Chucho Ramírez en el 2010, o Raúl Jiménez, que lo hizo meses después Alfredo Tena.
