"Todos los oficiales, árbitros y futbolistas, así como los intermediarios y organizadores de partidos, están sujetos al Código Ético de la FIFA de la manera siguiente:

"Tienen prohibido participar en apuestas, juegos de azar, loterías o actividades y transacciones similares, de forma directa o indirecta, que estén relacionados con los partidos de fútbol o cualquier otra actividad vinculada con el balompié.

"Se les prohíbe tener todo tipo de intereses, de forma directa o indirecta (a través de terceros o con la colaboración de estos), en entidades, empresas, organizaciones, etc., que promuevan, negocien, organicen o dirijan apuestas, juegos de azar, loterías o eventos o transacciones similares relacionadas con partidos o competiciones de futbol", se lee en el reglamento.