Este lunes, en el duelo frente a Austria, Lionel Messi escribió una de esas páginas reservadas para los elegidos al marcar su gol número 17 en la historia de las Copas del Mundo.
La anotación no solo le permitió superar a Miroslav Klose y quedarse en solitario con el récord goleador del torneo más importante del planeta. También significó algo mucho más profundo para la historia del fútbol argentino: por primera vez desde Guillermo Stábile, un argentino vuelve a ser el máximo goleador histórico de los Mundiales sin compartir el liderato con nadie.
En 1930, durante la primera Copa del Mundo disputada en Uruguay, Stábile terminó como goleador del certamen con ocho tantos y se convirtió en la referencia ofensiva de aquella era. Casi un siglo después, Messi recoge ese legado y vuelve a colocar a la Argentina en la cima de una estadística reservada para los inmortales.
¿Por qué el récord de Messi tiene un significado especial para Argentina?
El logro de Messi trasciende la cifra de 17 goles. Se trata de una conexión histórica entre dos épocas distintas del futbol argentino.
Cuando Stábile brilló en Uruguay 1930, nadie imaginaba que tendrían que pasar casi cien años para que otro argentino volviera a dominar en solitario la tabla histórica de goleadores mundialistas.
Messi no solo alcanzó el récord: lo hizo representando a una selección que encontró en él a su gran referente durante más de dos décadas. Su nombre queda unido para siempre al de Stábile, dos delanteros separados por casi un siglo, pero unidos por la historia de los Mundiales.
¿Quiénes fueron los dueños del récord antes de Messi?
A lo largo de las décadas, varios gigantes del futbol mundial tomaron la cima como máximos goleadores de las Copas del Mundo.
El alemán Gerd Müller elevó la marca durante los años setenta con una capacidad goleadora extraordinaria. Más tarde apareció el brasileño Ronaldo, quien conquistó el récord con sus inolvidables actuaciones mundialistas. Después fue el turno de Miroslav Klose, que alcanzó los 16 goles y estableció una cifra que parecía destinada a permanecer por mucho tiempo.
Con su gol ante Austria, el capitán argentino llegó a 17 anotaciones mundialistas y quedó solo en la cima. Una cima que durante décadas perteneció a otros gigantes, pero que ahora tiene otra vez un dueño argentino.

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