Con los ojos llorosos y un nudo en la garganta, Sebastián Cáceres recordó la despedida que tuvo con sus compañeros del América, luego de que se oficializara su fichaje por el Celta de Vigo.
A medianoche, el zaguero uruguayo aterrizó en tierras mexicanas para hacer las maletas y emprender el viaje rumbo a Europa, donde ya lo espera su nuevo equipo y, con él, un sueño que se planteó durante años: jugar en el futbol europeo.
Sin embargo, tras hacerse oficial su salida, llegó uno de los momentos más difíciles: decir adiós a esos compañeros con los que compartió entrenamientos, comidas, viajes y vestidor; futbolistas que, con el paso de los años, terminaron convirtiéndose prácticamente en su familia.
“Me despedí entre lágrimas y abrazos. Realmente, fue muy difícil para mí hablar en ese momento. O sea, me acuerdo y me cuesta ahora”, mencionó entre palabras entrecortadas. “Fue muy emotivo para mí, porque era mi familia”, agregó.
Sebastián Cáceres reconoció lo complicado que fue despedirse, pero se marcha del América como uno de los referentes de una generación histórica, después de haber conquistado múltiples títulos con las Águilas y ser parte fundamental del histórico tricampeonato.
“Me costó mucho poder hablar con ellos, decir cada palabra que sentía y nada. Les agradecí por todo, porque lo que conseguí acá, seguro va a ser muy difícil que vuelva a conseguir”, indicó.
El uruguayo abandonó el aeropuerto todavía conmovido, regalando sus últimas fotografías. Cáceres deja el país que se convirtió en su casa y al América, el club con el que escribió algunas de las páginas más importantes de su carrera.

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