Una metamorfosis sin precedentes sacude los cimientos de la NBA y el deporte global. Los Angeles Lakers, una de las marcas más icónicas del planeta, han registrado una revalorización vertiginosa que culmina en un traspaso de propiedad por más de 12 mil millones de dólares.
El multimillonario Joshua Kushner —fundador de Thrive Capital y accionista minoritario de los Miami Heat— junto al director ejecutivo de Disney, Bob Iger, se han hecho con el control total de la entidad angelina. Esta transacción llega apenas 14 meses después de que Mark Walter, director ejecutivo de Guggenheim Partners y propietario de Los Angeles Dodgers, tomara las riendas de la franquicia en una operación que en su momento fijó la valoración en 10.000 millones de dólares.
El fin de la era Buss y una revalorización meteórica
El origen de este movimiento corporativo comenzó a fraguarse meses atrás, cuando el consorcio liderado por Kushner e Iger —que inicialmente contó con el propio Walter como aliado estratégico— posó sus ojos en el equipo de la California del Sur. En aquel momento, tras operaciones de referencia en la liga como la venta de los Phoenix Suns a Mat Ishbia por 4.000 millones, los análisis financieros ubicaban a los Lakers en una horquilla de entre 6.500 y 7.000 millones de dólares.
A pesar de la histórica postura de la familia Buss, que mantuvo la propiedad del equipo desde que el Dr. Jerry Buss lo adquirió en 1979 hasta el liderazgo de Jeanie Buss, el interés de los inversores no se detuvo. Aunque reportes iniciales vincularon al magnate biotecnológico Patrick Soon-Shiong al grupo comprador, la oferta final se consolidó en torno al núcleo financiero de Kushner, Iger y Walter.
Una potencia de 12.000 millones de dólares
Con la confirmación de la venta por más de 12 mil millones de dólares, los Lakers firman un récord absoluto en el mercado de franquicias deportivas a nivel mundial.
El nuevo grupo propietario combina la experiencia en gestión de entretenimiento y medios masivos de Bob Iger con la capacidad de inversión de Thrive Capital bajo el mando de Kushner. El movimiento no solo redefine el panorama económico de la NBA, sino que marca el inicio de una nueva etapa corporativa para el equipo más emblemático de Los Ángeles.

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