La duración de los días en la Tierra no ha sido siempre la misma y tampoco permanecerá igual para siempre. Aunque actualmente cada jornada se mide en 24 horas, investigadores han comprobado que la velocidad con la que gira el planeta cambia de forma gradual, un proceso que, con el paso de millones de años, podría modificar la forma en que entendemos el tiempo.
Los cálculos científicos indican que la rotación terrestre pierde velocidad de manera muy lenta. La diferencia es tan pequeña que pasa completamente desapercibida en la vida cotidiana; sin embargo, al proyectar esa tendencia hacia el futuro, los especialistas estiman que dentro de aproximadamente 200 millones de años un día podría alcanzar una duración cercana a las 25 horas.
Detrás de este fenómeno se encuentra principalmente la interacción gravitacional entre la Tierra y la Luna. La atracción que ejerce el satélite natural provoca las mareas y, al mismo tiempo, genera una fricción constante que reduce, poco a poco, la velocidad con la que el planeta completa cada giro sobre su eje.
No obstante, la influencia de la Luna no explica por sí sola este comportamiento. Los científicos también han identificado que los movimientos del interior terrestre, así como la redistribución de grandes volúmenes de agua y hielo, producen pequeñas variaciones en la rotación del planeta.
¿Qué descubrieron los científicos sobre la duración de los días?
Las conclusiones provienen del estudio "Measurement of the Earth's rotation: 720 BC to AD 2015", elaborado por F. Richard Stephenson, Leslie V. Morrison y Catherine Y. Hohenkerk, y publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.
Para reconstruir la evolución de la rotación terrestre, los investigadores analizaron más de 2 mil 700 años de registros astronómicos, incluidos eclipses solares y lunares documentados desde el 720 antes de Cristo hasta 2015. Gracias a ese análisis determinaron que la duración promedio del día aumenta alrededor de 1.8 milisegundos por siglo, una diferencia mínima que solo puede detectarse mediante instrumentos de alta precisión.
Los especialistas aclaran que ese incremento no ocurre de forma uniforme. Existen periodos en los que la rotación del planeta presenta ligeras aceleraciones y otros en los que disminuye su velocidad, por lo que la estimación de un día de 25 horas corresponde a una proyección científica de muy largo plazo y no a una fecha exacta.
¿Ese cambio tendrá consecuencias para la humanidad?
La respuesta es no. Incluso si la tendencia continúa, el aumento en la duración de los días se produciría dentro de unos 200 millones de años, por lo que no representará ningún cambio para las generaciones actuales.
Aun así, las pequeñas variaciones que ya registra la rotación terrestre sí tienen importancia para la ciencia y la tecnología. Investigaciones respaldadas por la NASA han demostrado que el derretimiento de glaciares, las capas de hielo y los cambios en las aguas subterráneas modifican la distribución de la masa del planeta, generando efectos medibles sobre su movimiento. Estos ajustes son considerados en sistemas que requieren una precisión extrema, como el GPS, la navegación satelital y las telecomunicaciones.

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