Durante los últimos años, Tigres buscó en varias ocasiones encontrar al heredero de André-Pierre Gignac. La directiva apostó por futbolistas de renombre y con experiencia en Europa, pero ninguno consiguió convertirse en el nuevo referente ofensivo del club felino.
Con la reciente salida del histórico goleador francés, vale la pena recordar tres de los intentos más importantes por encontrar a su sucesor.
Florian Thauvin
La llegada de Florian Thauvin en 2021 generó una enorme expectativa. Campeón del Mundo con Francia en Rusia 2018 y compañero de Gignac en la selección francesa, parecía el candidato ideal para tomar la estafeta del ídolo felino.
Sin embargo, las lesiones, la falta de adaptación y un rendimiento muy por debajo de lo esperado impidieron que mostrara el nivel que tuvo en el Olympique de Marsella. Su etapa en Tigres terminó antes de lo esperado y es considerada una de las contrataciones más decepcionantes en la historia reciente del club.
Andy Delort
Otro francés que llegó con altas expectativas fue Andy Delort. Su fichaje ilusionó por su experiencia en la Ligue 1 y por la posibilidad de mantener una dupla francesa en el ataque, pero su paso por Tigres fue muy breve.
Las lesiones y la poca continuidad evitaron que pudiera consolidarse, por lo que abandonó la institución sin convertirse en el goleador que la afición esperaba.
Ángel Correa
El caso más reciente es el de Ángel Correa. Campeón del Mundo con Argentina y procedente del Atlético de Madrid, su contratación fue vista como el movimiento ideal para comenzar una nueva era tras el ocaso de Gignac.
Aunque mostró destellos de su calidad y dejó buenas actuaciones, nunca logró convertirse en el líder ofensivo que muchos imaginaron. La presión de ocupar el lugar del máximo goleador en la historia del club y las altas expectativas que generó su llegada terminaron por convertir su etapa en Tigres en una oportunidad que no alcanzó el impacto esperado.
Con Gignac fuera de Tigres, la institución sigue buscando al delantero que pueda abrir una nueva etapa. Hasta ahora, ni Thauvin, ni Delort, ni Correa lograron asumir el papel que durante más de una década perteneció al máximo ídolo en la historia del conjunto universitario.

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