Rafael Márquez ya tiene definido el reto de comandar a la Selección Mexicana en un nuevo proceso mundialista, pero el camino rumbo a 2030 estará lleno de pruebas.

Javier Aguirre y Rafa Márquez en un entrenamiento de la Selección Mexicana | IMAGO7

Más allá de pensar únicamente en la próxima Copa del Mundo, el técnico tendrá que responder en distintos torneos y competencias durante los siguientes años.

Uno de los primeros objetivos estará en la Nations League, torneo en el que México tendrá que buscar protagonismo en las ediciones de 2027 y 2029.

Para Márquez, estos compromisos serán una oportunidad para comenzar a darle identidad al equipo y demostrar que el Tricolor puede competir de nueva cuenta por títulos.

La Copa Oro también representará una prueba importante. México disputará las ediciones de 2027 y 2029, por lo que el estratega tendrá dos oportunidades para pelear por uno de los trofeos que históricamente han sido prioridad para la Selección Mexicana.

Presentación de Rafael Márquez | IMAGO7

Sin embargo, uno de los objetivos más importantes será conseguir el boleto al Mundial de 2030.

Otro de los grandes desafíos será colocar a México dentro del Top 8 mundial. La exigencia no solamente estará en ganar partidos o levantar trofeos, sino en conseguir que el Tricolor dé un salto de calidad y vuelva a competir regularmente contra las selecciones más fuertes del planeta.

Brian Gutiérrez, 'Hormiga' González, Israel Reyes y Julián Quiñones con la Selección Mexicana | IMAGO 7

Para conseguirlo, Márquez tendrá que encontrar una base sólida de jugadores y, al mismo tiempo, abrirle espacio a las nuevas generaciones. El proceso hacia 2030 le permitirá trabajar con futbolistas jóvenes que puedan asumir protagonismo y combinarse con los elementos de mayor experiencia.