El calendario astronómico de junio traerá consigo uno de los espectáculos celestes más esperados por quienes disfrutan observar el cielo nocturno. Se trata de la llamada Luna de Fresa, una luna llena que cada año despierta curiosidad debido a su peculiar nombre y a las creencias que suelen surgir alrededor de ella.
Durante 2026, este fenómeno alcanzará su punto máximo el 29 de junio, fecha en la que la Luna completará su fase llena. Para quienes se encuentren en México, el momento de máxima iluminación está previsto alrededor de las 17:57 horas, aunque podrá apreciarse durante la noche y la madrugada posterior.
A diferencia de lo que muchas personas imaginan, la Luna no adquirirá un tono rosa o rojizo por tratarse de la llamada Luna de Fresa. Astrónomos y especialistas señalan que el nombre no describe su apariencia, sino que proviene de antiguas tradiciones relacionadas con la observación de la naturaleza y el paso de las estaciones.
¿Por qué la llaman Luna de Fresa si no cambia de color?
El origen de esta denominación se remonta a comunidades indígenas de Norteamérica que utilizaban las fases lunares como referencia para identificar distintos momentos del año. La luna llena de junio coincidía con la temporada de recolección de fresas silvestres, motivo por el que comenzó a conocerse con ese nombre.
Con el paso del tiempo, la expresión se popularizó y terminó incorporándose a los calendarios astronómicos modernos. Sin embargo, el fenómeno no provoca modificaciones en la superficie lunar ni transforma su color de manera permanente.
En ocasiones, cuando la Luna aparece cerca del horizonte, puede percibirse con tonos anaranjados, dorados o ligeramente rojizos. Este efecto se debe a la interacción de la luz con la atmósfera terrestre y puede ocurrir en diferentes épocas del año, no únicamente durante la Luna de Fresa.
Un evento que podrá disfrutarse sin equipo especializado
Otra característica destacada de la Luna de Fresa de 2026 es que ocurrirá pocos días después del solsticio de junio, por lo que se observará relativamente baja en el cielo para quienes viven en el hemisferio norte. Esta posición puede generar la sensación visual de que el satélite luce más grande de lo habitual.
Para observar el fenómeno no será necesario utilizar telescopios ni instrumentos profesionales. Bastará con buscar un lugar alejado de la contaminación lumínica, con una vista despejada hacia el horizonte y condiciones climáticas favorables.
Además de ofrecer una imagen atractiva para fotógrafos y aficionados a la astronomía, la Luna de Fresa representa una oportunidad para conocer la relación histórica que diversas culturas han mantenido con los ciclos lunares y los cambios estacionales.

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