No hubo lugar a las sorpresas en Wembley, el todopoderoso Manchester City pasó por encima del Aston Villa (1-2) y se llevó su séptima Copa de la Liga, la tercera consecutiva, con goles de Sergio Agüero y Rodri.
A los 20 minutos, llegó el primero. Rodri cambió la orientación del juego metiendo la bola al área, apareció Phil Foden y la dejó muerta de cabeza para que apareciera Agüero. El argentino remató de primera, el cuero tocó en Tyrone Mings y se metió en la portería.
El City ya tenía lo que quería y se dedicó a acumular jugadores en campo del Villa y a buscar el segundo, una cuestión de tiempo.
Con controversia nació el segundo tanto. El árbitro señaló un córner que no era a favor del City y Rodri, apareciendo solo, remató picado de cabeza.
Daba la sensación de estar muerta ya la final con ese segundo gol rondando la media hora, pero John Stones, central titular ante las bajas en defensa, permitió que el Villa resucitara. Se resbaló, propició una transición ofensiva rápida y Mbwana Samatta conectó un cabezazo inapelable a las redes de Claudio Bravo.
