La Copa Árabe volvió a demostrar por qué se ha convertido en uno de los torneos regionales más atractivos fuera del calendario tradicional de selecciones. En una final vibrante disputada en el Estadio Lusail de Qatar, Marruecos derrotó 3-2 a Jordania en tiempo suplementario y se consagró campeón tras un partido que tuvo goles tempraneros, remontadas, polémicas y una definición cargada de suspenso.
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