México volvió a despedirse en los octavos de final de una Copa del Mundo. El Tricolor peleó hasta el último minuto y por momentos tuvo contra las cuerdas a Inglaterra, pero las oportunidades que generó no pudieron concretarse y el sueño de avanzar a los cuartos de final volvió a quedarse en el intento.

El conjunto nacional cerró el partido con intensidad y dominó los últimos minutos del encuentro. Incluso encontró el descuento gracias a un penal que Raúl Jiménez ejecutó de manera categórica, coronando una actuación individual sobresaliente en la que fue el futbolista más peligroso del ataque mexicano.

Raúl Jiménez encontró a un Pickford inspirado

El primer tiempo fue de esos que pocas veces se le ven a la Selección Mexicana frente a una potencia mundial. El equipo de Javier Aguirre generó varias llegadas de peligro y bien pudo marcharse al descanso con una ventaja importante en el marcador.

México vs Inglaterra | AP

La primera gran oportunidad llegó al minuto 14, cuando Raúl Jiménez se lanzó de palomita para conectar un centro preciso de Roberto Alvarado. Sin embargo, Jordan Pickford realizó una extraordinaria atajada al reaccionar de forma brillante, pese a que el balón botó apenas unos centímetros antes de llegar a sus manos.

El propio Jiménez volvió a inquietar la portería inglesa con una volea de pierna izquierda que pasó rozando el poste. Ya en el tiempo agregado de la primera mitad, el delantero mexicano conectó un remate de cabeza tras otro centro de Alvarado; el balón llevaba dirección al ángulo, pero nuevamente apareció Pickford con una intervención decisiva.

Luis Romo con México | AP

México dejó escapar su mejor momento

Antes del descanso, un tiro de esquina derivado de otra atajada del guardameta inglés estuvo cerca de abrir el marcador. El balón atravesó el área y encontró a César Montes en el segundo poste, pero el defensor no logró controlar el esférico y la jugada terminó diluyéndose.

México se fue de la Copa del Mundo gracias a un penal en contra | AP

Las oportunidades desperdiciadas terminaron pesando en el desarrollo del encuentro. Inglaterra aprovechó las suyas, mientras que México volvió a lamentar la falta de contundencia en un partido en el que mostró personalidad, intensidad y futbol para competir de tú a tú ante una de las grandes potencias del mundo.

Al final, el Tricolor volvió a marcharse con las manos vacías. La actuación dejó motivos para el orgullo por la forma en que compitió, pero también una enorme sensación de frustración, ya que las ocasiones estuvieron ahí y la historia pudo haber sido distinta si alguna de ellas hubiera terminado en el fondo de las redes.