Hola, buenas tardes. Mi pareja y yo estamos atravesando una etapa complicada. Hay días en los que todo parece estar bien, logramos convivir, hablar y disfrutar nuestra relación. Pero al poco tiempo vuelve un problema, discutimos o surge alguna situación relacionada con la confianza. Es un ciclo que se repite constantemente: un día bien, otro mal; dos días tranquilos y después una nueva discusión.

La situación principal tiene que ver con la desconfianza. Ella me ha dicho que siente que ya no confía en mí y, aunque ambos queremos seguir juntos, ninguno sabe realmente cómo reconstruir lo que se ha roto. Yo he intentado hacer cambios para demostrarle que puede confiar en mí, pero a veces siento que nada de lo que hago parece suficiente.

Todo comenzó después de algunos episodios que dañaron la relación. En una fiesta hablé con una mujer que no conocía y posteriormente intercambiamos mensajes. Fue algo que ocurrió únicamente esa vez y no pasó a más, pero desde entonces la confianza empezó a deteriorarse. Tiempo después también invité a una persona a tomar un café porque quería tener un detalle por su cumpleaños. Para mí fue un gesto amistoso, pero mi pareja lo interpretó de otra manera.

Las crisis de confianza suelen afectar a ambas personas y generar ciclos repetitivos de conflictos e inseguridades./ Pixabay

Con el paso de los meses surgieron nuevas situaciones que volvieron a despertar sus dudas. En mayo, una amiga me escribió para decirme que se encontraba cerca de mi casa y me pidió que la invitara a desayunar. Cuando mi pareja se enteró, volvió a sentirse incómoda. Ese mismo mes apareció otro episodio que empeoró las cosas: una mujer me envió un mensaje diciendo que le habría gustado seguir viéndome y que respetaba mi relación actual. Mi pareja leyó ese mensaje y, desde entonces, la desconfianza aumentó todavía más.

A raíz de todo esto, ella suele revisar mi teléfono. Yo se lo permití porque considero que no tengo nada que ocultar y porque quería demostrar transparencia. Desde el incidente ocurrido en la fiesta he procurado actuar de manera diferente. Intento comunicar dónde estoy, qué hago y con quién estoy. Incluso he reducido conversaciones con amistades para evitar situaciones que puedan generar conflictos.

También he tratado de adaptarme a sus necesidades. Por ejemplo, cuando quiero salir a correr, procuro incluirla en mis planes porque ella prefiere compartir más actividades juntos. Aunque sus gustos se inclinan más hacia el senderismo, busco alternativas que nos permitan convivir y fortalecer el vínculo.

Sin embargo, siento que el problema ya no se limita únicamente a hechos concretos, sino que existe una herida más profunda relacionada con la confianza. Ella misma reconoce que tiene un estilo de apego ansioso, algo que influye en la forma en que vive la relación y procesa ciertas situaciones. Yo la acepto tal como es y me gustaría que pudiéramos enfrentar esto como un equipo.

Lo que más me preocupa es que, mientras yo intento buscar soluciones, ella suele necesitar distancia y espacio para procesar las cosas. Entiendo que cada persona enfrenta los conflictos de manera distinta, pero a veces siento que avanzamos un paso y retrocedemos dos.

Hoy me encuentro en una situación en la que ambos queremos seguir juntos, pero no sabemos cómo recuperar la seguridad que alguna vez existió. Mi intención no es convencerla de nada, sino aprender qué podemos hacer para reconstruir la confianza, sanar las heridas del pasado y evitar que nuestra relación siga atrapada en este ciclo de dudas, discusiones y reconciliaciones temporales.

Revisar celulares o buscar pruebas constantemente puede ofrecer tranquilidad temporal, pero rara vez resuelve el problema de fondo./ Pixabay

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Lo que describes suele ser muy desgastante para ambas personas. Cuando la confianza se ve afectada, no basta con decir “ya no pasó nada”, pero tampoco suele ser suficiente revisar teléfonos o buscar pruebas constantemente. La confianza rara vez se reconstruye a través de la vigilancia; generalmente se fortalece mediante experiencias repetidas de honestidad, coherencia y seguridad emocional a lo largo del tiempo.

También es importante considerar que, aunque tu pareja pueda sentirse insegura o, como mencionas, identificarse con un estilo de apego ansioso, una relación difícilmente puede sostenerse únicamente a partir de renuncias de una de las partes. Dejar amistades, informar constantemente dónde estás o modificar todas tus actividades puede generar tranquilidad temporal, pero no necesariamente resuelve el origen del problema.

Quizá la pregunta más importante no sea únicamente qué puedes hacer para que ella vuelva a confiar en ti, sino qué pueden hacer ambos para sentirse seguros dentro de la relación sin perder su individualidad. Las relaciones sanas requieren cercanía, pero también espacio para que cada persona conserve su identidad, sus amistades y sus intereses personales.

Tal vez valdría la pena que se preguntaran juntos: ¿están intentando reconstruir la confianza o están intentando evitar el miedo? Aunque parecen cosas similares, en realidad son procesos distintos. La confianza suele crecer cuando dos personas eligen relacionarse desde la libertad y el respeto mutuo. El control, por el contrario, suele aparecer cuando el miedo ocupa el lugar que antes tenía la confianza.

A veces creemos que confiar significa tener la certeza absoluta de que la otra persona jamás nos va a fallar. Sin embargo, las relaciones humanas no funcionan con garantías. Siempre existe un grado de incertidumbre porque cada persona conserva su capacidad de decidir y actuar por sí misma.

Por eso, confiar implica aceptar cierta vulnerabilidad. Significa reconocer que no podemos controlar completamente al otro y, aun así, elegir construir un vínculo basado en la buena fe, el compromiso y la comunicación. En muchas ocasiones, esa es una de las decisiones más difíciles, pero también una de las más valientes dentro de una relación de pareja.

Marilú Álvarez es sexóloga especializada en terapia individual y de pareja. Cuenta con formación en Análisis Existencial y Logoterapia, EFT (Emotionally Focused Therapy), EMDR para reprocesamiento del trauma y Terapia Narrativa. Su enfoque terapéutico es humanista y existencial, centrado en acompañar a las personas en procesos de autoconocimiento, crecimiento personal y fortalecimiento de sus relaciones.

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