Aglomerados en el clubhouse del equipo visitante, los Braves encendieron puros conmemorativos, se lanzaron cerveza y bailaron sobre los charcos dejados por ésta. De pronto, hubo una pausa breve en la música.
“¡Pónganla otra vez! La gente quiere festejar”, gritó el relevista Kirby Yates.
El volumen ascendió al máximo, y la celebración se reanudó. Yates fue quien aseguró el cetro divisional, así que tenía derecho de decidir por cuánto continuaría el festejo.
Mientras atestiguaba las muestras de júbilo y pasaba la mano por su cabello para secarse la cerveza, y la champaña, Yates dijo que no cambiaría esta experiencia por nada. “Esto es lo mejor para un beisbolista”, dijo. Y es lo que acostumbran hacer los Bravos en esta época del año.
Atlanta (96-50) aseguró el banderín en 146 juegos, la segunda menor cantidad que ha requerido para lograrlo. Los Bravos acumulan 26 títulos divisionales, un récord que supera por dos los obtenidos por los Dodgers de Los Ángeles y los New York Yankees.
Parece que Atlanta ha convertido la conquista de la División en una costumbre septembrina desde la década de 1990. Y este año, el equipo luce rebosante de talento como para obtener lo que sería su tercer título de la Serie Mundial desde que se mudó desde Milwaukee en 1966.
En ese periodo, Atlanta ganó 11 cetros consecutivos del Este de la Nacional entre 1995 y 2005, así como los Clásicos de Otoño de 1995 y 2021.
Yates se acreditó su quinto salvamento. Riley dio a los Bravos todas las carreras que necesitaban, al conectar su 35to jonrón en la campaña, frente al dominicano Christopher Sánchez (2-4), en el primer inning.
Strider (17-5) logró su quinto triunfo en seis aperturas, al permitir una carrera y cuatro inatrapables en siete capítulos.
