Desde principios de 2026, millones de usuarios comenzaron a operar bajo nuevas disposiciones para las transferencias electrónicas. Entre los cambios más relevantes se encuentra la implementación del Monto Transaccional del Usuario (MTU), un mecanismo diseñado para fortalecer la seguridad de las operaciones digitales y disminuir el riesgo de fraudes.
Quienes no hayan activado o personalizado esta herramienta podrían enfrentar límites automáticos en algunas transacciones e incluso la retención temporal de ciertas operaciones.
Si no activaste el MTU, ¿qué transferencias podrían ser detenidas?
Las operaciones digitales que excedan el límite establecido por el MTU pueden quedar sujetas a revisiones adicionales, bloqueos o retenciones temporales. Entre ellas se encuentran:
Transferencias realizadas desde aplicaciones de banca móvil.
Operaciones efectuadas mediante banca en línea.
Transferencias a través del sistema SPEI.
Pagos digitales entre cuentas de terceros.
Movimientos realizados mediante plataformas como CoDi y DiMo.
Cuando el importe de la transferencia supera el monto autorizado por el usuario —o el límite asignado de forma predeterminada por la institución financiera—, el banco puede requerir un proceso adicional de autenticación, suspender temporalmente la operación o impedir que se concrete hasta confirmar que fue autorizada por el titular de la cuenta.
¿Qué ocurre si nunca configuraste el MTU?
De acuerdo con la implementación adoptada por diversas instituciones financieras, si el cliente no establece su propio límite transaccional, el banco puede asignar uno de manera automática.
Diversos reportes indican que dicho tope se ha fijado alrededor de las 1,500 UDIS, equivalentes aproximadamente a 12,800 pesos por operación, aunque la cifra puede variar dependiendo de cada entidad bancaria.
¿Qué operaciones no están sujetas al MTU?
Este mecanismo no aplica para todas las transacciones bancarias. Entre las operaciones que continúan funcionando sin este control se encuentran:
Compras con tarjetas de débito y crédito.
Retiros de efectivo en cajeros automáticos.
Trámites y operaciones realizadas directamente en sucursales.
Pagos presenciales en establecimientos comerciales.
Especialistas recomiendan consultar la aplicación o los canales digitales del banco para verificar el límite asignado y, en caso necesario, ajustarlo de acuerdo con las necesidades y hábitos de operación de cada usuario.

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