El mundo del arte contemporáneo está de luto. Yayoi Kusama, una de las artistas japonesas más reconocidas e influyentes de las últimas décadas, murió a los 97 años después de construir una carrera marcada por sus inconfundibles lunares, instalaciones inmersivas, esculturas y una particular forma de convertir sus propias experiencias en obras que terminaron recorriendo museos de todo el mundo.

La noticia fue confirmada este jueves por Yayoi Kusama Studio, que informó que la artista falleció el pasado 14 de agosto en un hospital de Tokio, Japón. Aunque su muerte ocurrió días antes de hacerse pública, su equipo esperó hasta ahora para comunicar oficialmente el fallecimiento y recordar que la creadora permaneció trabajando prácticamente hasta el final de su vida.

Yayoi Kusama es una de las artistas japonesas más influyentes de las últimas décadas / Especial

¿De qué murió Yayoi Kusama?

Hasta el momento, no se ha dado a conocer oficialmente la causa de muerte de Yayoi Kusama. El comunicado emitido por su estudio únicamente confirmó que falleció en un hospital de Tokio el 14 de agosto, por lo que cualquier versión que atribuya su deceso a una enfermedad o padecimiento específico no ha sido confirmada por su equipo.

"A lo largo de una vida extraordinaria dedicada por entero a la creación artística, Kusama desarrolló una carrera de reconocimiento internacional como artista de vanguardia pionera, cuya práctica creativa abarcó las artes visuales, la performance, la ficción y la poesía", decía el comunicado.

Uno de los detalles que destacó su estudio fue que Kusama siguió creando hasta sus últimos días, una actitud que mantuvo durante prácticamente toda su carrera y que convirtió al arte en uno de los principales motores de su vida.

"Siguió pintando hasta sus últimos días, sin soltar nunca el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma eterna. Honraremos los deseos de Kusama y, a través del arte, seguiremos llevando esperanza y fortaleza de cara al futuro a personas de todo el mundo."

La artista había hablado durante años de su intención de mantenerse activa mientras su condición se lo permitiera. En una entrevista de 2012 incluso manifestó su deseo de seguir realizando cientos o miles de pinturas y continuar trabajando hasta su muerte.

Hasta el momento no se saben las causas de su fallecimiento / Especial

¿Quién fue Yayoi Kusama?

Yayoi Kusama nació el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, Japón, y con el paso de las décadas se convirtió en una de las figuras japonesas con mayor reconocimiento dentro del arte contemporáneo internacional. Su producción fue mucho más allá de sus famosos lunares: realizó pinturas, esculturas, performances, instalaciones, películas, novelas y poesía.

Desde pequeña, Kusama aseguró experimentar alucinaciones visuales en las que observaba patrones y puntos que parecían cubrir los objetos y espacios que la rodeaban. Aquellas experiencias terminaron convirtiéndose en uno de los elementos centrales de su lenguaje artístico y explican, en parte, la repetición que caracteriza muchas de sus obras.

Su familia, sin embargo, no veía con buenos ojos su intención de convertirse en artista. Kusama terminó alejándose de las expectativas tradicionales que existían sobre ella y en 1957 viajó a Estados Unidos, donde buscó abrirse camino dentro de la escena artística de Nueva York.

La decisión marcaría su carrera. Durante aquellos años enfrentó dificultades económicas y luchó por conseguir reconocimiento dentro de una industria dominada mayoritariamente por hombres, pero también se relacionó con figuras como Andy Warhol, Georgia O'Keeffe y Joseph Cornell, mientras desarrollaba una identidad visual que décadas después sería reconocida alrededor del planeta.

Durante aquellos años enfrentó dificultades económicas y luchó por conseguir reconocimiento / Especial

Los lunares que convirtieron a Yayoi Kusama en un fenómeno mundial

Con el paso de los años, los puntos y patrones repetitivos se convirtieron en la firma visual de Kusama. Aparecieron sobre lienzos, esculturas, ropa, objetos cotidianos y habitaciones completas, hasta transformar su trabajo en uno de los estilos más fácilmente identificables dentro del arte contemporáneo.

Una de sus creaciones más conocidas son las “Infinity Mirror Rooms”, instalaciones en las que espejos, luces y diferentes objetos generan la sensación de encontrarse dentro de un espacio que se reproduce infinitamente. La experiencia convirtió algunas de sus exposiciones en auténticos fenómenos entre visitantes de museos.

Otro elemento inseparable de Kusama fueron sus calabazas cubiertas de lunares. “Pumpkin” se transformó en uno de sus motivos más populares y apareció en esculturas de distintos tamaños, incluida la famosa calabaza amarilla con puntos negros instalada en la isla japonesa de Naoshima.

También destacan trabajos como “Dots Obsession” y “Obliteration Room”, donde nuevamente recurrió a la repetición para modificar la percepción de los espacios y permitir, en algunos casos, que los propios espectadores participaran en la transformación de la obra.

Kusama habló públicamente durante décadas sobre las dificultades de salud mental que enfrentó / Especial

Yayoi Kusama convirtió sus experiencias personales en arte

Detrás de los colores, espejos y lunares también existió una compleja historia personal. Kusama habló públicamente durante décadas sobre las dificultades de salud mental que enfrentó, así como de las alucinaciones que aseguró experimentar desde la infancia y que posteriormente trasladó a sus obras.

En 1977 decidió ingresar voluntariamente a una institución psiquiátrica en Tokio. Sin embargo, esta circunstancia no significó el final de su carrera. Kusama continuó trabajando y desplazándose a su estudio para crear nuevas piezas, mientras su obra adquiría cada vez mayor reconocimiento internacional.

La artista convirtió así parte de aquellas experiencias en una fuente creativa. Las redes, puntos y repeticiones que aparecían constantemente en sus trabajos fueron vinculados por ella misma con la manera particular en la que percibía el mundo.

Su reconocimiento internacional creció especialmente durante las últimas décadas de su vida. Sus exposiciones llegaron a instituciones como el Museum of Modern Art y el Whitney Museum of American Art de Nueva York, mientras sus obras alcanzaron cifras millonarias en el mercado internacional. En 2016 recibió además la Orden de la Cultura de Japón, uno de los máximos reconocimientos artísticos de su país.

Yayoi Kusama también llevó sus lunares a la moda

La influencia de la japonesa terminó trascendiendo las galerías y museos. Sus diseños llegaron a objetos cotidianos y también a la industria de la moda, donde realizó colaboraciones con firmas como Louis Vuitton, llevando sus característicos lunares a prendas, bolsos y accesorios.

Esta capacidad para moverse entre el circuito artístico tradicional y la cultura popular permitió que generaciones que posiblemente nunca habían visitado una exposición conocieran su trabajo mediante productos, fotografías y las imágenes virales de sus instalaciones.

Su popularidad tampoco disminuyó con la edad. Kusama continuó creando, exponiendo y desarrollando proyectos durante sus últimos años, manteniendo los mismos elementos que había comenzado a explorar décadas atrás.

Ahora, tras confirmarse su muerte a los 97 años, su estudio aseguró que continuará trabajando para preservar sus deseos y acercar su obra a nuevas generaciones. La causa exacta de su fallecimiento permanece sin hacerse pública, pero su equipo confirmó que Kusama mantuvo hasta el final aquello que definió prácticamente toda su existencia: continuar pintando.