REDACCIÓN RÉCORD
Marcel murió hace un año de un ataque de asma, sin que se pudiera hacer nada para salvarlo pues ya tenía 79 años de edad y su salud estaba muy deteriorada, pero su mujer no se resignó a perderlo y siguió durmiendo con él, como si nada.
Marcel falleció en su natal Bélgica, pero su esposa se sintió tan triste que ni siquiera lo reportó a las autoridades y prefirió quedarse con él.
Los vecinos jamás notaron el olor a muerto que impregnaba la casa, pero la Policía se dio cuenta debido a que nadie había pagado la renta desde la muerte de Marcel, así que fueron a preguntarle qué pasaba y encontraron el cadáver.
Philippe Boxho, médico forense, explicó que el colchón absorbió los residuos del difunto y eso provocó que se formara un enjambre de gusanos e insectos.
