La Selección Mexicana Femenil de Flag Football regresó de Alemania con una medalla de bronce, pero también con la certeza de que el nivel internacional es cada vez más exigente, así lo expresaron Mónica Rangel y Tania Rincón en su vista a RÉCORD.
Ambas selecciones nacionales compartieron sus sensaciones tras una competencia marcada por la intensidad y el alto nivel físico que encontraron ante rivales de todo el mundo.
El oro que se les volvió a escapar
Para Rangel, este Mundial representaba una oportunidad inmejorable para terminar con una sequía que se remonta a 2012. México llegaba después de conquistar los World Games y dominar el Intercontinental, por lo que el equipo tenía claro que el oro mundialista era el gran objetivo y que ayudaría a cerrar el ciclo previo a los dos años de preparación rumbo a los Juegos Olímpicos.
“Obviamente hubiera sido el momento ideal porque veníamos de ganar World Games, veníamos de Intercontinental dominando. Era el sueño, el momento de cumplir ese objetivo que no se había dado durante estos años”, explicó Rangel.
Mónica también indicó que no se pueden echar las campanas al vuelo, ahora toca turno de analizar las cosas que se pueden mejorar para llegar en las mejores condiciones a la justa olímpica.
“Ahorita sigue recapitular, recalcular, volver al trabajo y a la estrategia para ir a los Juegos Olímpicos. Claro que queríamos el primer lugar, claro que dejamos todo por eso, pero es lo que es y hoy estamos listas para enfrentar lo que sigue”, sostuvo.
Un Mundial que elevó la exigencia
Alemania también dejó una muestra de cómo el Flag Football ha evolucionado en el plano físico. La competencia fue especialmente demandante para México, con lesiones que incluso obligaron a sus integrantes a regresar de inmediato a revisiones médicas.
Rangel sufrió una conmoción, mientras que Rincón terminó con una lesión en la rodilla y Andréa Martínez también tuvo problemas en esa zona. Sin embargo, las adversidades no hicieron que el equipo bajara los brazos.
“Contra Gran Bretaña lo pudimos notar, íbamos 20-0 y aun así ya se estaba dando todo en el campo. Ahorita los equipos ya no se dan por vencidos, quieren dar más. Yo creo que esa hambre de querer ganar es diferente. Cada jugada ya se juega al máximo y el aspecto físico también es importante. Estamos listas para ese reto también. Nuestros médicos hicieron un buen trabajo”, destacó. Rincón.
Toca ahora ir con lo mejor a Los Ángeles.
El bronce tiene un doble significado para México, por un lado, representa quedarse nuevamente cerca del oro; por otro, confirma que la Selección se mantiene entre las potencias de esta disciplina.
Con el Mundial de Alemania en el pasado, ahora México deberá recapitular lo ocurrido, corregir errores y aprovechar la experiencia para llegar lo mejor preparado al proceso olímpico.

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