En 2014 llegó al vestuario de los Dallas Mavericks y ahí jugó dos temporadas en las que mantuvo un nivel notable (en la temporada 2015-2016 promedió un 41.4 por cientoen tiros de tres).
Dos años después firmó el gran contrato de su carrera: 96 millones de dólares por cuatro años con los Memphis Grizzlies.
Sin embargo, su rendimiento se vio muy afectado a partir de ahí por sus problemas en las rodillas y no estuvo a la altura de las expectativas creadas en Memphis.
Tras tres años con los Grizzlies, Parsons se incorporó en 2019 a la plantilla de los Atlanta Hawks, con quienes solo pudo jugar cinco partidos antes de sufrir el accidente de coche.
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