"Hoy, una docena de años después de esa inolvidable visita, enfrentamos este desafío. Ni más ni menos que convertir a Mafalda en un clásico de la animación. Es nuestra la obligación de preservar el humor, el timing, la ironía y las observaciones de Quino. Sabemos que no podremos elevar a Mafalda, porque más alta no puede estar. Pero soñamos con que los que somos devotos de ella desde la primera hora podamos compartirla con nuestros chicos, y aunque haya cosas reservadas solo para adultos, podamos todos largar una carcajada en familia, y por qué no, ir al diccionario de vez en cuando".

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