La Canarinha consumó un nuevo fracaso mundialista, y fiel a su estilo, Neymar Jr. se plantó bajo los reflectores de la peor manera posible. En una noche catastrófica ante Noruega, el astro brasileño revivió un fantasma que los aficionados mexicanos conocen a la perfección: el festejo desubicado de Uriel Antuna cuando la derrota ya estaba sellada.
El partido marchaba con un tenso empate sin goles cuando Neymar ingresó al terreno de juego al minuto 68. Lejos de convertirse en el héroe que su país necesitaba, el atacante fue testigo en primera fila del show de Erling Haaland, quien con un doblete fulminante en la recta final dejó a Brasil en la lona.
La esperanza moribunda llegó al minuto 94, cuando el árbitro señaló un penal a favor de Brasil por un codazo dentro del área. Con toda la presión encima, Neymar asumió la responsabilidad y cobró de buena manera para poner el descuento. Sin embargo, lo que debió ser una jugada de trámite rápido para buscar el milagro, se transformó en un acto de soberbia pura.
LA POLÉMICA ACTITUD DE NEYMAR
En lugar de recoger el balón de la red y correr al centro de la cancha para reanudar el partido de inmediato, el capitán brasileño decidió encararse con el arquero rival, reírse en su rostro e iniciar una serie de empujones. Una actitud insólita para un equipo que, pese al gol, se estaba despidiendo de la Copa del Mundo de forma matemática.
De inmediato, la afición mexicana no tardó en encontrar el paralelismo exacto en los libros de historia de la Liga MX: el infame momento de Uriel Antuna en el Clausura 2021.
En aquella liguilla, Antuna —vistiendo la camiseta de las Chivas— anotó un penal en el último minuto cuando su equipo ya estaba siendo vapuleado y eliminado por el Pachuca. En lugar de mostrar autocrítica, el mexicano celebró de forma desafiante ante la grada rival, colocándose la mano en la oreja para "callar las críticas" mientras el marcador global lo dejaba fuera.

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