A sus 11 años, Deshaun Watson vivía en un modesto apartamento de Gainesville, Georgia, junto a su madre y tres hermanos. Una habitación propia y no tener que compartir cama era un lujo imposible de soñar casi tanto como aspirar a jugar en la NFL y convertirse en millonario.

Pero todo cambió cuando el excorredor Warrick Dunn les donó una casa a través de su fundación, hecho que lo motivó a convertirse en quarterback y tiempo después ser firmado por 39 millones de dólares por los próximos cuatro años con los Texans.

Watson brilló con los Clemson Tigers durante su época colegial llegando a su punto más alto cuando comandó el triunfo sobre Alabama en el Campeonato Nacional de 2017.

Meses más tarde, el 27 de abril, fue reclutado por Houston en la posición 12 global del Draft tras un trade con Eagles para poder seleccionarlo y comenzar así una promisoria carrera en la NFL en la que acumula 9 mil 716 yardas, 71 touchdowns y 29 intercepciones en solo dos temporadas y media, pues en su primer año quedó marginado tras siete juegos por una lesión en la rodilla.