En la segunda parte la cuestión estaba en si el Olympique iba a poder mantener el mismo nivel de juego y la concentración ante la mayor experiencia de su rival en este tipo de encuentros.
La Juventus empezó a rondar el área de Lopes con mayor asiduidad pero sin gran peligro. Pjanic y Dybala no lograban tomar el mando del partido nisiquiera conectar con Ronaldo.
Maurizio Sarri decidió entonces introducir a Ramsey a cambio de Pjanic. El ataque italiano se volvió entonces más dinámico y fue entonces cuando comenzó a enseñar los colmillos.
Dybala tuvo el gol del empate en sus botas pero su disparo, desde el corazón del área tras un gran centro de Sandro, se le fue fuera.
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Sarri volvió a mover ficha y dio entrada a Higuaín por Cuadrado, ademas de sentar a Rabiot por Bernardeschi. Más gasolina para tratar regresar a Turín con al menos un empate. Un carburante que ya no tenía el Olympique que acabó desfondado y mirando al reloj.
La mala puntería de Higuaín evitó que la grada lionesa se llevara un disgusto, así como un fuera de juego que anuló un gol de Dybala. El argentino y Ronaldo, que llevaba 11 jornadas seguidas marcando en la liga italiana, reclamaron además sendos penaltis pero al árbitro Jesús Gil Manzano no le tembló el pulso y puso término al partido que deja a la Juventus a mercer de una remontada en Turín.
