Los dirigidos por Guillermo Almada se fueron motivados al descanso, tuvieron una amena charla en el vestidor y en el complemento acabaron con las pocas esperanzas que tenían los pupilos de Ignacio Ambriz para remontar.
Nicolás Ibáñez marcó el de la remontada y Gustavo Cabral puso cifras definitivas por la vía del penalti, que se marcó por una mano de Haret Ortega.
Los aficionados gritaron y algunos hasta lloraron de emoción al ver que su capitan Óscar Ustari levantó el tan anhelado trofeo, con el que Pachuca igualó a Tigres y Pumas.
