Los propietarios de palcos y plateas del Estadio Azteca mantienen su inconformidad tras la realización de la Copa del Mundo 2026. A pesar de que pudieron asistir a los partidos celebrados en el inmueble, consideran que varias de las condiciones establecidas en sus contratos no fueron respetadas durante el torneo, por lo que el balance final resultó desfavorable para quienes cuentan con estos derechos.
En entrevista para RÉCORD, Roberto Ruano, representante de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas, aseguró que, si el análisis se realiza con base en lo estipulado en los contratos, los palcohabientes terminaron perjudicados. Explicó que el acceso a los eventos celebrados en el estadio ya estaba garantizado desde antes del Mundial, por lo que no representó un beneficio adicional derivado de la justa mundialista.
PALCOHABIENTES PIDEN QUE SE RESPETEN SUS BENEFICIOS
Sin embargo, el acceso no era lo único que tenían garantizado con el contrato firmado hace años. Ruano mencionó que también tenían derecho a ingresar a los estacionamientos especiales y en poder llevar alimentos y bebidas. Estas dos medidas les fueron prohibidas, algo que incumple con su acuerdo que llevaba vigente desde la inauguración del recinto. Por lo tanto, el representante consideró que los palcohabientes “perdieron” durante la Copa del Mundo.
“Si me apego estrictamente a lo que dicen nuestros contratos de palcos y plateas salimos perdiendo. El contrato habla que nosotros podemos ingresar a todos y cada uno de los eventos que se celebran dentro del recinto, entonces eso lo teníamos ganado, ahí no hay ninguna ventaja, eso está establecido. Pero el contrato habla de que nosotros podemos introducir alimentos y bebidas, habla de estacionamientos que no nos dieron y ahí pues yo podré decir que es un saldo negativo”, declaró en entrevista para RÉCORD.
Otro de los puntos que, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas, dejó inconformidad fue el operativo de seguridad implementado alrededor del Estadio Azteca durante los partidos. La denominada “última milla”, establecida para controlar el acceso al inmueble, representó un problema para una parte importante de los propietarios, muchos de ellos adultos mayores que adquirieron sus títulos desde hace varias décadas.
“Hubo otras cosas de la gente de la tercera edad, que es la mayoría de los titulares o que compraron desde los años sesentas del siglo pasado, pues no podían caminar esta famosa última milla. Mucha gente dueña de estos títulos no pudo asistir porque no había forma de que caminaran tres o cuatro kilómetros, entonces en esa parte pues también yo hablaré de un saldo negativo”, explicó.
Ruano también recordó otro de los desacuerdos que surgieron antes del inicio del torneo: la venta de paquetes de alimentos y bebidas para quienes utilizarían sus palcos durante la Copa del Mundo. Según explicó, la mayoría de los propietarios decidió no adquirirlos por los costos elevados que les fueron presentados inicialmente. Incluso, confirmó que menos del 3% adquirió estos paquetes con precios de más de un millón de pesos.
SIGUEN INCONFORMES
Sin embargo, dejó en claro que con el desarrollo de la Copa del Mundo, fueron los propios vendedores los que comenzaron a ofrecer productos directamente en los palcos a precios distintos a los planteados originalmente.
“Los paquetes que quisieron vendernos de alimentos y bebidas de a millón y millón y medio, gracias a la solidaridad y unión de los propietarios, pues no los compramos. Al final del día, los vendedores tuvieron que ir a hacer su negocio, nos fueron a tocar a los palcos y a ofrecernos botanas, cervezas, bebidas a precios totalmente razonables; nada que ver con esta locura que querían cobrar. Satisfechos, vivimos un pedazo del Mundial, pero inconformes por todo lo que viene y todo lo que ha pasado para llegar a esto”, concluyó

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