El defensor Piero Hincapié puso sobre la mesa uno de los momentos más polémicos y comentados del crucial enfrentamiento ante México en la Copa del Mundo: la tarjeta roja que recibió en los minutos finales del encuentro tras cubrirse la boca mientras intercambiaba palabras con el delantero mexicano Santiago Giménez.
Lejos de buscar excusas o profundizar en la discusión sobre el terreno de juego, el zaguero del Bayer Leverkusen asumió con total madurez la responsabilidad del incidente.
Hincapié reconoció que la intensidad y las pulsaciones altas del compromiso terminaron por jugarle en contra, haciéndole perder de vista los estrictos lineamientos disciplinarios que la FIFA implementó para esta justa veraniega.
De los errores uno aprende. No quería hablar de esto, pero la expulsión fue un error. Por la calentura del partido me olvidé de que no se podía tapar la boca; me olvidé por completo
A pesar del trago amargo que significó dejar a su equipo con diez hombres en el tiempo agregado, cuando Ecuador buscaba revertir la ventaja en el marcador para evitar la eliminación, el defensor enfatizó que este bache no mermará su compromiso de cara al futuro con la camiseta de "La Tri".
Una dura lección para el futuro de la Selección de Ecuador
El doloroso desenlace ante el combinado mexicano dejó una lectura profunda en el vestidor sudamericano. Para Hincapié, la velocidad y el nivel de exigencia de una Copa del Mundo demuestran que el más mínimo detalle o descuido reglamentario puede alterar por completo el destino de un representativo nacional en las fases de eliminación directa.
“Tengo que mejorar muchas cosas. Un ser humano no es perfecto y puede equivocarse. Pero tengan por seguro que siempre voy a dar todo por esta camiseta. Como grupo nos deja una enseñanza grande; en un Mundial las cosas no son fáciles y cada partido es una final", concluyó el futbolista, cerrando así uno de los capítulos más tensos del certamen para el balompié ecuatoriano.

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