Las imágenes de cientos de miles de personas reunidas en el Zócalo capitalino, el Ángel de la Independencia, Paseo de la Reforma o la Glorieta de La Minerva para celebrar los triunfos de la Selección Mexicana durante el Mundial 2026 no sólo reflejan la pasión por el futbol. Para especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), detrás de esa euforia existe un fenómeno social, político, mediático y psicológico que explica por qué el Tricolor provoca emociones tan intensas entre millones de personas.
Luego de que la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, informara que más de 800 mil personas participaron en los festejos tras la victoria de México sobre Chequia, la UNAM analizó el fenómeno en la edición del 25 de junio de su Gaceta, donde calificó las celebraciones como un "fenómeno de masas muy impresionante", destacando que el entusiasmo vivido en territorio mexicano incluso supera al observado en los otros países anfitriones del Mundial.
La pasión por el futbol va más allá del deporte
Fernando Vizcaíno Guerra, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, explicó que existen diversos factores que ayudan a entender por qué los partidos de la Selección Nacional generan un impacto tan profundo entre la población.
Uno de ellos tiene que ver con la propia cultura deportiva de cada país. Mientras que en Estados Unidos predominan disciplinas como el futbol americano, el beisbol o el basquetbol, y en Canadá el hockey sobre hielo ocupa un lugar privilegiado, en México el futbol se mantiene como el principal deporte de identificación nacional.
Para el especialista, ese arraigo convierte cada partido del Tricolor en un evento capaz de movilizar emociones colectivas que trascienden el ámbito deportivo.
El Mundial también tiene una dimensión política y mediática
El investigador universitario señaló que el fenómeno no puede entenderse únicamente desde la pasión futbolística, pues también intervienen factores políticos y de comunicación. En ese sentido explicó:
"El gobierno federal, así como los gobiernos de Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León, le están dando al Mundial no sólo una dimensión deportiva y pública, sino también política, para legitimar sus respectivas políticas públicas, precisamente".
Asimismo, destacó el papel que desempeñan la FIFA y los medios de comunicación durante la Copa del Mundo.
"Hay que agregar los intereses de la FIFA y los medios de comunicación, sobre todo la televisión y la radio, que ven esta competición como un jugoso negocio y lo redimensionan".
De acuerdo con Vizcaíno Guerra, ambos elementos contribuyen a que el Mundial adquiera una presencia permanente en la conversación pública y termine convirtiéndose en un acontecimiento nacional que rebasa lo deportivo.
La explicación psicológica: el futbol ayuda a vencer la soledad
Sin embargo, el investigador considera que la explicación más profunda está relacionada con la identidad y el comportamiento social de los mexicanos.
Retomando ideas del escritor Octavio Paz, Vizcaíno Guerra explicó que las personas buscan constantemente mecanismos para combatir el sentimiento de soledad, y en México uno de esos caminos es precisamente la celebración colectiva.
"México es un pueblo que resuelve su soledad en la celebración colectiva, el grito, la fiesta, la borrachera… Y el futbol nos da a los hombres particularmente –porque este deporte todavía tiene muchos arraigos masculinos– la oportunidad de abrirnos, gritar, abrazar a otros, incluso a desconocidos, para vencerla".
Esa necesidad de compartir emociones ayuda a explicar por qué miles de personas salen espontáneamente a las calles después de cada victoria del Tricolor, incluso sin conocerse entre sí. Las celebraciones en el Ángel de la Independencia, el Zócalo o la Glorieta de La Minerva representan, según el académico, una oportunidad para fortalecer el sentido de comunidad y pertenencia.
¿Qué pasará cuando México sea eliminado?
Aunque el ambiente actual es de fiesta, el investigador también analizó qué ocurrirá cuando llegue el momento de una eventual eliminación del conjunto nacional. De acuerdo con Vizcaíno Guerra, los aficionados experimentarán una especie de duelo colectivo.
"Luego de la eliminación, una ola de tristeza, frustración e incredulidad golpeará a los aficionados y a los que no lo son tanto y que éstos experimentarán un duelo simbólico por una ilusión compartida que se perdió".
No obstante, explicó que ese proceso suele transformarse rápidamente en una catarsis colectiva donde aparecen críticas, análisis y, por supuesto, el humor característico de los mexicanos. En ese escenario, señaló que las primeras responsabilidades recaerán sobre el entrenador Javier Aguirre, posteriormente sobre los futbolistas y finalmente sobre la Federación Mexicana de Futbol.
Los memes también ayudan a superar la derrota
Para el especialista universitario, una de las características de la sociedad mexicana es que suele procesar las derrotas mediante el humor.
"¿Qué podemos esperar que suceda a partir de entonces? Que las redes sociales se llenen de memes y burlas, ya que éstos permiten ejercer la crítica, pero también superar el duelo, aligerar el ambiente y aceptar que la vida cotidiana continúa".
Según el investigador, este comportamiento permite transformar la frustración en una experiencia compartida que fortalece nuevamente el sentido de comunidad.
La derrota también puede unir a un país
Vizcaíno Guerra concluyó que la identidad colectiva no siempre se construye a partir del triunfo. Incluso, afirmó que una derrota puede terminar fortaleciendo el sentimiento de pertenencia entre millones de personas.
"A veces, los pueblos adquieren su sentido de comunidad no por el triunfo, sino por la derrota: el triunfo desencadena una euforia efímera, pero la derrota dolorosa genera un duelo colectivo que paradójicamente acaba por unificar a la gente".
Y agregó que, después del golpe deportivo, el discurso cambia, pero sigue siendo colectivo.
"Y en lugar de: ‘somos los mejores’, el nuevo relato de la mayoría social dice: ‘somos los que resistimos, nos quejamos, nos reímos de nuestro fracaso y exigimos cambios’".
Para la UNAM, esa capacidad de compartir tanto la alegría como la derrota explica por qué el Mundial 2026 ha logrado movilizar a millones de mexicanos y convertir cada partido del Tricolor en un auténtico fenómeno social que trasciende el futbol.

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