Tras sellar una presentación de ensueño con la camiseta del América, el reciente refuerzo colombiano, Óscar Perea, compartió sus primeras impresiones con el entorno cercano y dejó en claro el gran significado emocional que tuvo este compromiso para su carrera.
Con una enorme sonrisa y visiblemente conmovido por el escenario, el atacante de 20 años soltó una frase contundente que reflejó su sentir: “Qué felicidad. Estoy muy contento hermano”.Este desahogo llegó instantes después de que el atacante sudamericano viviera una noche perfecta en la Leagues Cup.
A pesar de que las proyecciones iniciales del cuerpo técnico apuntaban a llevar las incorporaciones con calma, la oportunidad llegó en la recta final del cotejo, permitiendo que el cafetalero demostrara sus condiciones en un abrir y cerrar de ojos ante la algarabía de sus compañeros.
Un impacto inmediato en el terreno de juego
El panorama lucía complejo para una incorporación reciente, pero Perea ingresó al terreno de juego con una personalidad notable. El atacante saltó a la cancha al minuto 82 del compromiso en sustitución de Brian Rodríguez, acomodándose de inmediato por el sector izquierdo.
Apenas en su primera intervención del encuentro recibió una dura infracción en la mitad de la cancha, dando los primeros avisos de su peligrosidad con el esférico.
La jugada cumbre se presentó seis minutos después de su ingreso, cuando aprovechó un despeje largo de la zaga defensiva que Henry Martín peleó con garra para terminar extendiendo la pelota.
Perea explotó su gran velocidad a campo abierto para plantarse frente al guardameta rival y, con una frialdad absoluta, definió con categoría ante la salida de Trey Muse, sentenciando el 3-1 definitivo que desató el festejo colectivo de todo el plantel americanista.

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