Por la historia. Por las Malvinas. Por los más de 600 soldados que murieron de manera atroz por culpa de un gobierno. El partido entre Argentina e Inglaterra va más allá de un simple juego de pelota, es una lucha ideológica contra el eurocentrismo y la rabia de miles de sudamericanos.

Después de que se dieron a conocer los cruces, varios reportes desde Argentina han comentado que el conjunto de la Albiceleste jugará con la indumentaria de visita, la más icónica cuando se trata de enfrentar a los ingleses. El uniforme azul oscuro del conjunto sudamericano tiene un solo dueño, y es Diego Armando Maradona.

Maradona ante la Selección de Inglaterra en el Mundial de México 1986 | AFP

La importancia del uniforme azul

Después de dos derrotas ante los Tres Leones en los Mundiales, la Guerra de las Malvinas y diversos problemas ideológicos, Argentina e Inglaterra se vieron las caras en el Coloso de Santa Úrsula en México 1986. El equipo dirigido por Carlos Salvador Bilardo no pudo usar su tradicional uniforme Albiceleste, por una falta de jerseys.

Ante la falta de equipamiento, el equipo argentino recordó que -pese a que no quieran- son latinoamericanos. En diversas ocasiones, los Campeones del Mundo en 1986 aseguraron que recurrieron a Héctor Miguel Zelada, portero del América, para conseguir los uniformes pirata en el barrio bravo de Tepito.

"Fueron a Tepito porque Zelada conocía, mandaban a un utilero con mochila. Llegó con una camiseta así de gruesa (mostrando la mesa del estudio), lo sacaron cagando y nosotros jugábamos a los dos días. Fueron a buscar otras camisetas y esas sí gustaron, recuerdo que las chicas que nos daban de comer les planchaban los números", comentó en su momento Óscar Ruggeri.

Diego Armando Maradona, ante Inglaterra, en México 1986 | AFP

El ascenso de Diego Armando Maradona

El domingo 22 de junio de 1986, el Coloso de Santa Úrsula albergó más que un partido, fue una lucha ideológica entre una nación herida y la supremacía europea. Cuatro años antes del partido entre Inglaterra y Argentina en la Ciudad de México, los británicos tomaron las Islas Malvinas y se las arrebataron a los sudamericanos, en una Guerra que duró más de 70 días y murieron más de 600 argentinos, de los cuales el 70 por ciento eran jóvenes.

Con todo el contexto geopolítico y bélico; con todo el dolor de una nación que recién terminaba con la dictadura de Videla, Diego brindó la alegría más grande al pueblo argentino. Primero entregó la Mano de Dios, que con toda la molestia de los ingleses rompió el cero en la cancha del Azteca.

Diego Armando Maradona, en México 86 | MEXSPORT

Pese al reclamo que hubo por el tanto de Maradona -que sigue hasta el día de hoy-, el siguiente gol que el Pelusa hizo en la Ciudad de México tendría que valer el doble. Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco. Gol. Así de sencillo se puede describir una obra de arte; una oda al futbol; un momento irrepetible.

El Barrilete Cósmico del Diego cambió para siempre el futbol y desde ese momento Argentina ganó la copa. Los ingleses quedaron abatidos por la obra maestra de Maradona, que aunque la rabia aún corría por sus venas por el tanto anterior, no cabe duda que varios -como Gary Lineker- querían abrazar al ídolo argentino.

Después de eliminar a los ingleses, la Albiceleste ganó con autoridad a Bélgica y accedió a la Gran Final, en la que se enfrentó a Alemania Federal. Emocionante es poco para comentar dicha disputa por el título, pero fue Jorge Burruchaga quien anotó el tanto definitorio para el segundo título mundial de Argentina -claro, a pase de Maradona-.