Detrás de miles de dólares que llegan cada semana a las cuentas de familias migrantes detenidas en Estados Unidos se encuentra Casey Revkin, una mujer de California que desde hace años trabaja para auxiliar a niños y padres afectados por las políticas migratorias estadounidenses. Su labor ha cobrado nuevamente relevancia por la ayuda que proporciona a quienes permanecen en el Dilley Immigration Processing Center (DIPC), en Texas, donde algunas familias utilizan el dinero recibido para adquirir comida, agua y artículos básicos.
Revkin es directora ejecutiva y cofundadora de Each Step Home, organización que trabaja con menores y familias afectadas por las políticas migratorias estadounidenses. Su perfil profesional resulta peculiar frente al trabajo que actualmente realiza: estudió Matemáticas en Reed College y acumuló más de 20 años de experiencia en el sector financiero antes de concentrarse en la defensa y asistencia de menores migrantes.
¿Quién es Casey Revkin y por qué ayuda a familias migrantes?
El origen de su trabajo se remonta a 2018, durante el primer gobierno de Donald Trump, cuando conoció los casos de familias que habían sido separadas en la frontera. Revkin comenzó ayudando con documentos, trámites y diferentes necesidades para facilitar que los menores pudieran reunirse con familiares o personas responsables de recibirlos. Aquella experiencia terminó dando origen a Each Step Home.
Actualmente, la organización ofrece diferentes tipos de asistencia: ayuda a llenar las cuentas de comisaría de familias bajo custodia migratoria, financia llamadas entre padres detenidos y sus hijos, apoya con transporte después de una liberación y brinda orientación para distintos procesos relacionados con menores y familias. Su objetivo declarado es facilitar que los niños puedan salir de la custodia gubernamental y regresar a entornos familiares seguros.
Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el trabajo de Revkin volvió a concentrarse con fuerza en la detención de familias. Uno de los lugares donde ha dirigido su atención es Dilley, instalación en Texas utilizada para mantener bajo custodia a padres e hijos durante sus procedimientos migratorios.
La ayuda que recibió Luis Sánchez junto a sus cuatro hijos
Uno de los casos relatados por BBC Mundo es el de Luis Sánchez, quien permaneció detenido en Dilley acompañado por sus cuatro hijos. Después de más de tres semanas en el centro, contó que la situación familiar se había vuelto especialmente difícil y que sus hijas comenzaron a mostrar desesperación ante el encierro.
Una abogada le habló entonces de Casey Revkin y le explicó que podía solicitar ayuda para recibir dinero en su cuenta dentro de las instalaciones. Sánchez utilizó una computadora disponible en la biblioteca y envió un correo en el que pidió recursos para adquirir agua, cepillos de dientes, pasta dental y alimentos. Pocos días después recibió 200 dólares.
"Primero compramos agua, y los niños quisieron palomitas, golosinas, frescos. Fue un gran alivio, una forma de que mis hijos se sintieran mejor", contó, según la BBC.
El caso permite entender cómo funciona parte de la ayuda. Revkin no entrega necesariamente dinero en efectivo directamente a las familias, sino que Each Step Home puede depositar recursos en las cuentas de comisaría utilizadas dentro de los centros de detención, permitiendo que los detenidos compren determinados productos. La organización confirma actualmente que mantiene un programa específicamente destinado a financiar esas cuentas.
¿Cuánto dinero envía Casey Revkin a migrantes detenidos?
Lo que comenzó con depósitos pequeños fue creciendo hasta convertirse en una operación mucho mayor. De acuerdo con la información proporcionada, Revkin calcula que actualmente puede destinar alrededor de 10 mil dólares por semana a estas ayudas.
La propia organización recoge en su sección de prensa reportes publicados durante septiembre de 2026 sobre su trabajo para alimentar a cientos de menores mediante cuentas de comisaría y sobre el envío de más de 10 mil dólares semanales para personas en centros de detención migratoria.
Los recursos proceden de donaciones y pueden utilizarse para comprar agua embotellada, cereales, sopas, productos de higiene, golosinas, cuadernos y pinturas, entre otros artículos disponibles para las familias.
"Es un hada madrina", dijo Kristin Etter, abogada de Texas Immigration Law Council que trabaja de forma gratuita en Dilley, según la BBC.
La comparación terminó convirtiéndose en una manera de describir el trabajo de Revkin entre algunas de las personas involucradas en la asistencia jurídica a los migrantes.
¿Qué ocurre dentro del centro de detención de Dilley?
La situación de las familias en Dilley ha generado una fuerte disputa entre organizaciones defensoras de migrantes y quienes administran o supervisan las instalaciones.
Un informe conjunto publicado en abril por Human Rights First y RAICES aseguró que más de 5 mil 600 personas, incluidos padres, niños, bebés y recién nacidos, pasaron por Dilley entre abril de 2025 y febrero de 2026. Ambas organizaciones denunciaron maltrato, afectaciones a los menores y problemas relacionados con el debido proceso.
Estas denuncias forman parte de la perspectiva de las organizaciones defensoras. De acuerdo con la información proporcionada, CoreCivic, empresa que opera las instalaciones, ha rechazado las críticas y sostiene que el centro proporciona tres comidas diarias, agua potable, productos de higiene y otros servicios. El Departamento de Seguridad Nacional también ha defendido que las personas detenidas reciben alimentos, agua, ropa, duchas, jabón y artículos de aseo.
En medio de esa disputa sobre las condiciones del centro, Each Step Home sostiene que muchas familias recurren a las compras adicionales disponibles mediante las cuentas de comisaría. En su sitio oficial, la organización mantiene actualmente una campaña para financiar directamente este tipo de gastos para menores y padres bajo custodia.
La ayuda de Casey Revkin no termina cuando salen de Dilley
El trabajo de Revkin tampoco se limita al periodo de detención. Each Step Home asegura que puede apoyar con transporte, teléfonos y otras necesidades inmediatas una vez que una familia recupera su libertad, además de facilitar la comunicación entre padres detenidos y sus hijos y ayudar en procesos para reunir nuevamente a familias separadas.
Luis Sánchez y sus cuatro hijos, por ejemplo, salieron de Dilley el 1 de julio, después de permanecer casi tres meses detenidos. Según su testimonio, parte de los recursos que recibió le permitió comprar los boletos necesarios para regresar a la ciudad donde vivían antes de quedar bajo custodia.
La ayuda continuó cuando la familia salió del centro. Sánchez contó que había perdido su empleo y recibió apoyo para comprar alimentos durante la primera semana, además de útiles cuando sus hijos regresaron a clases.
"En esos días, realmente nos salvó la vida", afirmó.
De las finanzas a ayudar a niños migrantes
Antes de convertirse en una figura vinculada con la defensa de familias migrantes, Casey Revkin desarrolló una carrera de más de dos décadas en el sector financiero. Es madre y cuenta con una licenciatura en Matemáticas por Reed College, pero la crisis de separación familiar de 2018 terminó modificando el rumbo de su vida profesional.
Desde entonces, Each Step Home ha ampliado su trabajo para ofrecer información y recursos, localizar familiares, facilitar procesos de reunificación, financiar comunicación y transporte y colaborar con abogados y organizaciones dedicadas a la defensa de migrantes. La organización señala además que no pertenece al gobierno estadounidense y que no cobra a las familias por solicitar ayuda.
Ocho años después de comenzar a involucrarse en la crisis de separación de familias, Revkin encontró una nueva forma de asistencia mediante algo aparentemente tan sencillo como depositar dinero en una cuenta. Para personas como Luis Sánchez y sus hijos, esos recursos pueden convertirse en agua, alimentos, artículos de higiene o simplemente alguna golosina que ayude a hacer más llevaderos los días bajo custodia.
Es precisamente por esa ayuda que una abogada que trabaja con familias en Dilley terminó definiéndola con una frase sencilla: "Es un hada madrina".

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