Cadillac decidió que la segunda mitad de su primera temporada en Fórmula 1 necesitaba algo más que paciencia. El proyecto estadounidense cambió de dirección y puso al frente del equipo a Marcin Budkowski, un hombre cuya carrera dentro de la Fórmula 1 difícilmente puede resumirse en el título de Team Principal.

Budkowski, de 49 años, llega para sustituir a Graeme Lowdon, quien tuvo la responsabilidad de construir desde cero la estructura que permitió a Cadillac convertirse en el undécimo equipo de la parrilla. Ahora comienza otra etapa: convertir esa estructura en una organización capaz de competir.

Es justamente en donde el valor de Budkowski tiene relevancia en lo que resta de la temporada, pero sobre todo, porque parece que el techo para Lowdon quedó por debajo de lo esperado.

Su carrera comenzó en Prost Grand Prix en 2001 como aerodinamista. Después pasó por Ferrari, donde trabajó en CFD y posteriormente como líder de proyectos de aerodinámica. Formó parte de Maranello durante una de las etapas más exitosas de la escudería: los títulos de constructores de 2002, 2003, 2004 y 2007, además de los campeonatos de pilotos de Michael Schumacher en 2002, 2003 y 2004 y de Kimi Räikkönen en 2007.

Después llegó McLaren, donde su evolución profesional continuó hasta convertirse en Head of Aerodynamics en 2012. Dos años después dio uno de los saltos más importantes de su carrera: dejó un equipo para incorporarse a la FIA, donde fue coordinador técnico y deportivo de Fórmula 1 y posteriormente responsable del departamento técnico de la categoría.

Esa etapa le dio algo que pocos ingenieros pueden presumir: conocer la Fórmula 1 desde el otro lado del muro. Budkowski pasó de desarrollar automóviles a supervisar técnicamente a los equipos que competían por el campeonato.

En 2018 regresó a un equipo, ahora con Renault, como Executive Director. En 2021, con la transformación de Renault en Alpine, compartió responsabilidades de dirección con Davide Brivio dentro de una estructura encabezada por Laurent Rossi. Alpine terminó quinto en el campeonato de constructores y consiguió con Esteban Ocon la victoria en el Gran Premio de Hungría. Budkowski abandonó la organización en enero de 2022.

No hay que confundir su trayectoria con la de un jefe de equipo que haya construido un palmarés propio de campeonatos. Budkowski nunca ha ganado un Mundial como Team Principal. Su verdadero valor está en haber recorrido prácticamente toda la cadena de una organización de Fórmula 1: ingeniería, aerodinámica, dirección técnica, regulación y finalmente gestión ejecutiva.

ASÍ SE EXPLICA SU LLEGADA A CADILLAC F1 TEAM

El equipo estadounidense ya no está en la etapa en la que el principal objetivo era simplemente llegar a la parrilla. Esa misión correspondió a Lowdon y a su grupo. Cadillac ahora necesita desarrollar procesos, mejorar la operación, aprovechar el límite presupuestario y construir una cultura técnica que permita convertir la inversión de General Motors en rendimiento.

Budkowski lo explicó con claridad al asumir el cargo: su prioridad será alinear personas, herramientas y flujo de información para que las decisiones se tomen rápidamente y el automóvil mejore cada vez que salga a la pista. Su primera carrera será el Gran Premio de Países Bajos, en Zandvoort.

Hay, además, un elemento que no debe pasar inadvertido. Budkowski no llega solamente con experiencia; llega con memoria.

Conoce cómo trabaja una escudería grande desde dentro. Conoce la aerodinámica de alto nivel. Conoce la administración de un departamento técnico. Conoce los procesos de la FIA y, por haberlos supervisado, entiende qué distingue a un equipo organizado de uno que simplemente tiene buenos ingenieros. Y ya estuvo involucrado en la dirección de una estructura de fábrica durante la transformación de Renault en Alpine.

CADILLAC NO CONTRATÓ A BUDKOWSKI PORQUE SEA UN CAMPEÓN. LO CONTRATÓ PORQUE SABE CÓMO SE CONSTRUYEN LOS EQUIPOS QUE PUEDEN LLEGAR A SERLO.

Ahora viene la parte difícil. La primera temporada de Cadillac podía justificarse como un periodo de aprendizaje. Pero la llegada de Budkowski cambia la exigencia. El objetivo deja de ser solamente sobrevivir en Fórmula 1 y comienza a ser construir una organización competitiva.

El verdadero examen de Budkowski no será Zandvoort ni siquiera el resultado de 2026. Será comprobar si Cadillac puede transformar el enorme proyecto industrial y deportivo de General Motors en una estructura capaz de avanzar hacia la mitad de la parrilla y, posteriormente, hacia los puestos de adelante.

Porque Budkowski ya conoce la Fórmula 1 desde casi todos sus ángulos. Ahora Cadillac quiere descubrir si también sabe convertir ese conocimiento en velocidad.